Ayuda mutua y solidaridad contra la Covid-19: entrevistas con organizadores políticos (II)

El mundo está experimentando actualmente una crisis extraordinaria como resultado de la pandemia del coronavirus. En todo el mundo, desde el principio, las personas se han estado organizando en el terreno en solidaridad entre sí. Con estos esfuerzos, a menudo luchan contra el daño causado por el estado neoliberal. A través de la ayuda mutua, la organización colectiva y cuidados feministas, nos muestran que el statu quo establecido no es nuestro destino, sino que, de hecho, está en el corazón de todas las crisis que se experimentan en el mundo actual, desde crisis de salud pasando por catástrofes ecológicas, violencia doméstica, guerra, explotación de los trabajadores hasta el racismo y la xenofobia.

La Komun Academy ha entrevistado a diferentes colectivos sobre su respuesta a la pandemia. En la primera parte de la serie presentamos las respuestas proporcionadas por grupos en Euskal Herria (País Vasco), Cataluña y Suecia. En la segunda parte, presentamos las respuestas del Congreso Europeo de Sociedades Democráticas Kurdas (KCDK-E) y Rojava kliče (levantamiento de Rojava), Eslovenia.

YÜKSEL KOÇ, CONGRESO EUROPEO DE SOCIEDADES DEMOCRÁTICAS KURDAS (KCDK-E)

¿Puedes describir vuestras actividades desde el comienzo de la propagación del virus?

Al principio, establecimos una mesa de crisis de salud en Europa. En un inicio, solo la formaban cinco compañeros, pero ahora consta de 35 médicos, con sede en diferentes países, que debaten diariamente entre ellos sobre los desarrollos para encontrar formas de crear conciencia sobre cómo proteger a las personas de la propagación, a través de consejos sobre precauciones. Han publicado cuatro textos que hemos compartido con nuestra gente en diferentes idiomas. Preparamos videos e imágenes para compartir en nuestros canales. El 15 de marzo, emitimos una declaración pública sobre la cancelación o el aplazamiento de todas nuestras actividades por ahora. En esa llamada y en otras varias, instamos a nuestras comunidades a quedarse en casa y seguir los consejos de salud dados por los expertos.

En todos los países en los que vivimos, hemos creado comités locales de salud para responder a las necesidades inmediatas. Hacemos esfuerzos continuos para trabajar con los ministerios de salud y también otras instituciones. En general, estamos tratando de conectarnos con tantas personas y grupos como sea posible. Nuestro trabajo no es solo para la comunidad kurda, sino para todos. Por ejemplo, en los grupos locales, nos organizamos para que la gente haga compras y otras tareas para personas mayores, con enfermedades crónicas o afectadas. También participamos en actividades para elevar la moral de las personas, que ahora están atrapadas en casa, sintiéndose aisladas. Esto lo hacemos a través de conferencias telefónicas, actividades en redes sociales y otras acciones digitales. Nuestro bienestar emocional es un aspecto importante de la salud.

Otro esfuerzo vital y continuo es la lucha contra la violencia doméstica. Tenemos una campaña en curso, dirigida por el comité social del Movimiento de Mujeres Kurdas en Europa, para crear conciencia contra la violencia y para debatir el significado de crear modelos familiares democráticos y otras formas de relacionarse entre sí sin dominación. Hemos hecho algunos esfuerzos para ofrecer clases en línea para niños, pero por ahora solo existen en algunas ciudades. Otra de nuestras actividades es difundir información exacta proporcionada por expertos a través de Instagram, Twitter, Facebook, etc. Hay mucha información falsa y necesitamos educar a nuestras comunidades sobre estos temas.

¿Vuestro trabajo se basa en una perspectiva o un principio específico?

La perspectiva de nuestro trabajo se basa en nuestro compromiso de construir una nación democrática y un confederalismo democrático. La modernidad capitalista no solo ataca a las comunidades a través de la guerra, la explotación y la violencia, sino que también sus sistemas y estructuras causan un desequilibrio ecológico hasta el punto de propagar enfermedades como ésta. Los sistemas de salud en el terreno no están diseñados para hacerles frente. Los científicos están sobretodo informados sobre los detalles de los aspectos de salud. Sin embargo, desde una perspectiva socioeconómica y política, podemos afirmar que la falta de equidad y la existencia de desigualdades sociales agrava la propagación y consecuencias de las enfermedades.

En general, nuestro paradigma ecologista, democrático y liberador de las mujeres no conoce fronteras étnicas, religiosas, de género o lingüísticas cuando se trata de organizar comunidades contra las amenazas. Es una perspectiva para todos. Debido a la grave situación en Italia, comenzamos una campaña de solidaridad en curso. La lógica de la modernidad capitalista, basada en las ganancias, el poder y la hegemonía, no solo altera el equilibrio ecológico en la naturaleza, sino también en la sociedad humana. Los sentimientos que crean solidaridad, apoyo mutuo y amistad son eliminados bajo este sistema, que crea una sociedad egoísta e individual. Este tipo de sociedad y de individuo plantea obstáculos para superar una crisis como la del Coronavirus. A lo largo de la historia, la humanidad ha sido capaz de superar enfermedades y dolencias a través de la solidaridad social y la unidad. Éste es el espíritu que adoptamos. Los sistemas de salud de los sistemas dominantes están fallando porque no se basan en la igualdad. Son discriminatorios, piensan en términos de clases de personas. En nuestros trabajos de salud, tratamos a todos por igual, independientemente de quiénes son. Creemos que la salud y la educación son derechos fundamentales a los que todos deberíamos tener el mismo acceso. Aunque el acceso a la salud se reconoce como un derecho humano fundamental en el derecho internacional, está claro que su universalidad es más que cuestionable. No solo existe una brecha importante en los estándares entre diferentes partes del mundo, sino que también dentro de los países la desigualdad social significa que algunas personas tienen más probabilidades de estar protegidas del virus que otras. Un ejemplo sería la desigualdad en el acceso a los dispositivos de prueba.

Hemos creado una plataforma conjunta, la Coordinación Europea Anti-Corona, entre nuestro movimiento y otras organizaciones en Turquía, Kurdistán y la región amplia a su alrededor. Incluye personas de diferentes grupos étnicos y religiosos, movimientos de mujeres, organizaciones ecológicas y asociaciones de trabajadores. Intentamos incluir fuerzas democráticas dentro de Turquía, como las comunidades asiria, armenia y siríaca. Se entiende como una plataforma para compartir enfoques y respuestas comunes. También celebramos reuniones en línea con organizaciones de las cuatro partes de Kurdistán y hemos establecido un grupo de trabajo coordinador. A su vez, queremos comenzar una organización internacionalista anti-corona. El virus nos afecta a todos, por lo que necesitamos respuestas locales, regionales y globales que se coordinen entre sí para encontrar soluciones. El virus no discrimina y no se detiene en las fronteras creadas artificialmente. Necesitamos una respuesta común y una forma de organización. La tercera fase de nuestro trabajo se iniciará con una llamada a la organización global.

La gente ha señalado que los Estados utilizarán la pandemia como una ocasión para privar a las personas de los derechos y libertades fundamentales con fines autoritarios. ¿Qué piensas sobre la respuesta de los diferentes Estados a la pandemia, en particular sobre el aumento de los poderes estatales?

Los Estados recurren ahora a medidas secretas y autoritarias para cubrir sus propias deficiencias. Me temo que seguirán utilizando las restricciones sobre las personas para otros intereses políticos. Los gobiernos y los Estados aprovecharán el momento actual como base contra la democracia y la libertad, para reprimir la libertad de expresión y de movimiento. Ya hay desarrollos preocupantes. Sería un desastre permitir que los poderosos exploten esta situación para obtener ganancias y poder. No debe convertirse en una ocasión para restringir las libertades, la igualdad y los derechos democráticos. En estos tiempos, los enfoques unificadores, igualitarios y de liberación deben tomarse como nuestro método fundamental, no el autoritarismo y la violencia. Todas las organizaciones de la sociedad civil, individuos y grupos sociales pueden desempeñar un papel en ello. El sistema de Rojava es, en este sentido, un modelo importante a tener en cuenta. Allí, los comités de salud ya se han estado organizando confederalmente durante años, desde la comuna más pequeña hasta el nivel regional. Ahora consultan a sus comunidades y encuentran soluciones juntas a través de sus comités y delegados en los diferentes niveles. Creemos que éste puede ser un modelo en todo el mundo: compartir lo que sabemos con la sociedad y encontrar soluciones y enfoques a través del intercambio transparente y la toma de decisiones participativa. Ésta es la mejor manera, pero muchos Estados prefieren usar prohibiciones y represión para encubrir las devastadoras consecuencias de sus sistemas.

Pronto haremos una llamada global para movilizar y unir fuerzas contra el virus a través de la solidaridad transnacional. Ahora más que nunca, debemos unir fuerzas. Es imposible superar la crisis del Coronavirus a través de la lógica del estado-nación o el poder. En lugar de crear más contradicciones y conflictos dentro de la sociedad, debemos desarrollar perspectivas igualitarias y justas. Por lo tanto, continuamos haciendo esfuerzos no solo para nuestra propia comunidad, sino con todos los que quieren trabajar juntos. Estamos listos para apoyar a cualquiera que necesite nuestra ayuda, desde crear conciencia hasta apoyo material e inmaterial. No importa si son o no miembros de nuestras organizaciones; apoyaremos a cualquier persona que lo necesite. Solo a través de la unidad dentro de la humanidad puede superarse esta crisis de salud.

ROJAVA KLIČE (LEVANTAMIENTO DE ROJAVA), ESLOVENIA

¿Puedes describir vuestras actividades desde el comienzo de la propagación del virus?

Dado que la situación epidemiológica en Eslovenia empeoró a mediados de marzo y la vida pública iba a ser «detenida», al principio esto interrumpió nuestros planes de tener un seminario de fin de semana de reclusión, para leer, discutir y escribir juntos sobre temas de cuestión nacional, feminismo y jineología, entre otros. Por lo tanto, la primera semana de la cuarentena fue un tanto desorganizada; toda la sociedad, incluido nuestro grupo, se sorprendió mucho y no estaba preparada. Pero también se hizo evidente rápidamente que ésta no es una crisis fugaz y que las consecuencias para nuestras sociedades serán graves. ¿Pero qué significa para nosotros? Después de las dudas y la confusión inicial y gracias al pensamiento claro por parte del querido camarada M., todos estuvimos de acuerdo en que debíamos intensificar nuestros esfuerzos.

Trasladamos nuestras reuniones en línea, pero también se llevan a cabo en persona en uno de los apartamentos de nuestro grupo, para que los compañeros puedan decidir por sí mismos sobre qué método utilizar de acuerdo con sus necesidades y deseos. Las reuniones están ahora aún más llenas de comentarios y discusión sobre la situación política actual; estamos intentando, verbalmente y por escrito, construir un entendimiento común y un marco teórico. Puesto que hay una avalancha de artículos críticos relacionados o inspirados por el corona, hemos estado leyendo mucho, especialmente los que se centran en el estado (de la nación) y su respuesta a la crisis en el marco de otra respuesta fallida de la UE a las crisis. Estábamos discutiendo el enfoque de los comunistas yugoslavos sobre la cuestión nacional en sus escritos de 1930 y algunos textos sobre la teoría del Estado. Con respecto a la cuestión nacional, tratamos de conectar con la situación actual en Rojava, donde tenemos una «revolución kurda» que incluye muchos otros grupos religiosos y nacionales. Es importante comprender la lucha kurda más allá de lo kurdo y también comprender nuestras realidades nacionalistas locales. Hubo un acuerdo común sobre la comprensión de la nación como un concepto muy vacío que debe llenarse de significado. Como solo los grupos políticos de derecha están abordando el tema, el significado del concepto de nación se está volviendo cada vez más conservador y nuestras experiencias históricas nacionales progresistas se están volviendo de alguna forma «extrañas», «importadas» o «inorgánicas», lo que significa que, por ejemplo, la lucha de clases, la solidaridad, las cooperativas, etc., no son parte de la idea de la nación, sino que se ven como una interferencia en la idea pura de nación.

Hemos llegado a la conclusión de que si abordas las relaciones de clase en Eslovenia, también te enfrentas a la cuestión nacional y a las relaciones nacionales, ya que hay una comunidad yugoslava fuerte, altamente representada en lugares de trabajo no cualificados y mal pagados, y una comunidad albanesa cerrada herméticamente de la que nadie de la «población nativa» no tiene información básica. Aunque hay muchos funcionarios públicos de alto nivel, políticos y gerentes de origen no esloveno presentes en nuestra vida pública diaria, la representación principal de estas comunidades en la cultura pop es un conserje de mente simple, o un matón si es un hombre o una limpiadora si es mujer. Aunque ya había una gran cantidad de chovinismo social en la época de Yugoslavia (dirigido principalmente a la población de trabajadores migrantes bosnios, mientras que la mayoría de los serbios venían a la república socialista eslovena como empleados federales; por lo tanto, como parte del Estado y miembros de la clase burocrática superior), los años 80 trajeron una nueva ola de nacionalismo violento. El rápido desarrollo de la ideología nacionalista y la necesidad de justificar la disolución de Yugoslavia iniciaron un proceso de transición de la identidad de clase a la identidad nacional y la posterior alterización de los hermanos y hermanas de ayer. Desde finales de los años 80, los «extranjeros» yugoslavos en Eslovenia experimentaron muchos episodios de violencia estatal, social y callejera: ataques de «vigilantes» locales y hooligans de fútbol que se volvieron neonazis; representación continua de otros Estados y pueblos yugoslavos como atrasados, perezosos y fundamentalmente como una amenaza para nuestro orden social; el proceso de borrado, genocidio burocrático de más de 25.000 personas que vivían en Eslovenia, pero se negaron a tomar la nueva ciudadanía eslovena.

Una lección importante de este período está vinculada, también, al surgimiento de la idea de nación y capitalismo. La nueva élite mercantil en la Europa medieval tardía trató de establecer mercados más amplios para sus negocios comerciales y la particularidad de la división feudal de la tierra. La herramienta más útil para una homogeneización más amplia fue el lenguaje y la idea actual, pero no tan desarrollada, de una nación, que encontró un fundamento económico y un portavoz en la emergente élite mercantil. El caso del movimiento de independencia esloveno fue en muchos sentidos similar ya que las élites nacionales intentaron monopolizar su posición y excluir al Estado federal de intervenir en asuntos «internos». Han utilizado la ideología nacional para ejecutar la contrarrevolución capitalista, y probablemente uno de los ejemplos más significativos de ello es el hecho de que Milan Kučan, ex gensec del partido comunista esloveno, fue elegido presidente de Eslovenia y permaneció en el poder hasta 2002, y Janez Drnovšek, último miembro esloveno del Consejo de la Presidencia Federal de Yugoslavia, fue primer ministro en el mismo período y presidente del país entre 2002 y 2007.

Es importante tener en cuenta estas lecciones cuando intentamos comprender la identificación de las personas como eslovenas en términos del dominio de la UE, de Austria o de Alemania sobre nuestra economía y política, y también en términos de chovinismo social actualmente contra Yugos y los refugiados. Es importante llenar la idea de Nación con significados nuevos, progresistas y revolucionarios, basados en las luchas históricas de los pueblos eslovenos; y es importante mostrar el estado-nación como la herramienta casi neutral de la clase capitalista para preservar la relación y explotación de clase. Las crisis reciente de refugiados, las crisis del clima y del corona han mostrado que ni la UE ni el estado-nación tienen la capacidad de reaccionar adecuadamente y, por lo tanto, la autoorganización comunitaria y la acción solidaria pueden presentarse como una alternativa aceptable.

Hemos tenido una discusión también sobre la acción directa en estos tiempos; estamos preparando un texto que pide solidaridad con los vecinos (compra de comestibles para los ancianos, etc.), la solidaridad de los trabajadores para desacelerar las cadenas de entrega, la solidaridad de los trabajadores de la salud para firmar bajas de enfermedad sin tener en cuenta la condición médica real del paciente… Especialmente esto último tiene un significado importante ya que muchas personas están en huelga real usando la baja por enfermedad y falso autoaislamiento. Es importante alentar y afirmar acciones transgresoras como éstas de la clase trabajadora.

¿Vuestro trabajo se basa en una perspectiva o un principio específico?

Nuestra perspectiva específica en las primeras etapas de la formación de nuestro grupo ha sido la cuestión de la «traducción» de los principios de la Revolución de Rojava a nuestro propio contexto local, sociedad e historia.

La gente ha señalado que los Estados utilizarán la pandemia como una ocasión para privar a las personas de los derechos y libertades fundamentales con fines autoritarios. ¿Qué piensas sobre la respuesta de los diferentes Estados a la pandemia, en particular sobre el aumento de los poderes estatales?

El 13 de marzo, en Eslovenia se afianzó un nuevo gobierno de derechas, que ya ha implementado diferentes medidas que, con la excusa de la pandemia, amenazan los derechos y libertades fundamentales de las personas, entre ellas el control gubernamental total sobre el gasto estatal (que solía ser la herramienta más importante del parlamento en relación con el gobierno en el sistema de los llamados ‘controles y equilibrios’), la abolición de la revisión general de la comisión anticorrupción del gasto estatal, las amenazas a los medios de comunicación estatales en que el nuevo gobierno aún no había instalado su propia gente. Hemos analizado estos eventos como un ejemplo de golpe de estado, pero también hemos llegado a la conclusión de que ocurre un golpe cada vez que hay un intercambio de poder entre los partidos de derecha y los de centro-izquierda en Eslovenia, lo que significa un cambio total de la nomenclatura. Antes del cambio de poder (los partidos en el poder antes de marzo eran el clásico centro liberal) hubo una gran protesta contra el Gobierno de derechas.

Nuestro grupo evaluó que la protesta fue realizada por la nomenclatura de la izquierda liberal, principalmente en el área de la cultura y las artes, personas que perderían sus posiciones y serían reemplazadas por la élite cultural cercana al partido de derechas. Así que reconocimos que la intención de la protesta no era un cambio progresista, sino más bien el mantenimiento del statu quo. Por lo tanto, ciertos grupos y personas de izquierda no participaron en la protesta y se desencadenó una acalorada discusión en varios foros, donde hubo acusaciones de colaboración y apoyo al enemigo, el partido de derechas. ¡Esto no podría estar más lejos de la verdad! Pero lo que este episodio nos muestra (nuevamente) son las deficiencias organizativas y metodológicas de la izquierda liberal, donde este tipo de manifestaciones públicas de ira (protesta) cada pocos años fracasan inevitablemente y los partidos con tendencias autoritarias están ganando cada vez más fuerza. Por eso decimos que tenemos que aprender de los errores, tenemos que analizar y adaptar nuestra estrategia. ¡No es suficiente agitar una protesta cada pocos años cuando la perspectiva de un gobierno de derechas se acerca! ¡No es nada! La gente también sufre en los tiempos del gobierno de centro-izquierda. Los gobiernos centralistas han establecido una valla de alambre en nuestra frontera sur, ¡ellos son los que han causado más de 12 muertes de migrantes en el río Kolpa en un año!¡Ellos son los que privatizaron toda nuestra economía y sucumbieron a todos los dictados de los colonizadores europeos! Por lo tanto, debemos escrutarlos tan bien como al partido de derechas con tendencias fascistas abiertas y su propia televisión fascista.

Pero lo más importante, tenemos que organizar la sociedad en tiempos de cualquier norma de los diferentes partidos. Lo que también significa que hay que hacerlo ahora, cuando el nuevo gobierno está utilizando la respuesta estatal a la pandemia para lograr una mayor militarización y un aumento de los poderes estatales que conducirán al avance del autoritarismo. Con un gobierno de derechas guiándonos a través de esta crisis, existe una mayor posibilidad de que las medidas tomadas para enfrentar la pandemia no se acaben después de la crisis misma. Nuestro nuevo primer ministro es un buen amigo de Viktor Orban y seguramente conoce sus métodos o es rápido para aprender y adaptarse.

Al mismo tiempo, podemos ver que a la crisis de salud le seguirá una crisis económica de la modernidad capitalista. Si el funcionamiento del sistema mundial capitalista no se ve perturbado y si no nos resistimos a él, la clase dominante  intensificará la guerra de clases para retener sus privilegios y acumular sin importarle las consecuencias. Pero a la vez, esta intensificación de la guerra de clases está mostrando que las máquinas de propaganda de las clases dominantes ya no saben qué contar; está mostrando que sus regímenes de verdad se están desmoronando. No hay un compañero en la historia de la organización política que pudiera haber demostrado mejor cómo son los trabajadores los que obtienen los productos de nuestra sociedad, que la crisis del corona. Está revelando la verdadera cara de la Unión Europea en su totalidad. Hoy, la Comisión Europea publicó un texto que decía: «Juntos, Francia y Alemania donaron más máscaras a Italia que a China». La UE ha llegado a un punto en el que, para legitimar su propia existencia, debe comparar la ayuda demorada de sus dos países centrales a la solidaridad del Estado chino y de alguna manera esperar que gane su argumento.

Por otro lado, la crisis del corona también ha mostrado que existe una solidaridad elemental en nuestra sociedad; ha demostrado que el primer pensamiento de la mayoría de las personas fue: ¿cómo puedo ayudar a los demás y cómo puedo organizarme con mi familia, vecindario, bloque de pisos para ayudar a las personas necesitadas? Desafortunadamente, este tipo de conciencia aún no se ha visto entre los trabajadores, debido a la severa estratificación de la fuerza laboral, a las numerosas formas diferentes (legales) de empleo, diferentes derechos y obligaciones y, por lo tanto, diversas situaciones particulares en que se encuentran las personas. El desafío ante nosotros es conectar estas situaciones y realidades particulares de diferentes personas, familias, vecindarios, nacionalidades, identidades y demostrar que es la modernidad capitalista la que no puede y no quiere proporcionar una vida libre y similar para cada uno de nosotros, así como mostrar a través de prácticas emergentes de solidaridad que la sociedad en su núcleo no es lo que la modernidad capitalista está tratando de dar forma, pero los elementos de la sociedad democrática sobreviven en ella y deben fortalecerse.

¿Cómo interpretas el aumento de la solidaridad o las acciones de ayuda mutua en diferentes partes del mundo?

Hasta cierto punto, podríamos argumentar que la alienación, que es el componente principal de la modernidad capitalista, está en proceso de desaceleración. Cada vez está más claro que los Estados no tienen capacidad para actuar en ninguno de los estados de emergencia. Un buen ejemplo de ello son los incendios en todo el mundo; no hay un solo país «desarrollado» que pueda pagar un servicio de bomberos. En muchos lugares como Brasil, los soldados están apagando incendios, en EE. UU. hay convictos que lo hacen por 1$ a la hora, y en la mayoría de los países europeos confían en voluntarios. Esto nos muestra como de grande es la dependencia del Estado de la solidaridad humana y del trabajo no remunerado de sus ciudadanos. Ahora nos enfrentamos a una paradoja de la solidaridad en confinamiento, entre una solidaridad real, que trata de ser apropiada por el Estado –y que debemos actuar para reafirmar-, y la falsa solidaridad, que se nos presenta como el «Interés Nacional» que sirve como un disfraz para la continuación de la explotación de clase, el patriarcado, la opresión estatal, la explotación de la naturaleza para obtener sus recursos y otras manifestaciones de la modernidad capitalista.

Lo que puede traer resultados sorprendentes son las llamadas de los gobiernos locales a la autoorganización, la creatividad y la solidaridad de las personas. Si vemos los servicios estatales (atención médica, asistencia social, escuelas públicas, …) como una herramienta que une a las personas que están bajo su control, la falta de atención del Estado en tiempos de crisis hace que más personas vean las deficiencias y la fragilidad del Estado y, por lo tanto, salgan del control total de su propaganda. Creemos que la gente dependerá más de sus propias redes comunitarias después de esta crisis.

Lo que no debemos olvidar es también el hecho de que muchas víctimas de violencia doméstica están atrapadas en sus hogares con los maltratadores. Ha habido varios testimonios del aumento de la violencia doméstica y de la falta de servicios para ayudar a niños, niñas y mujeres atrapados en estas situaciones. Nos gustaría saber más acerca de los enfoques comunitarios de este tema en tiempos de cuarentena.

¿Qué otras actividades de solidaridad / ayuda mutua en tu ciudad / región o en todo el mundo te inspiran?

Durante la crisis, una de las figuras centrales en «la lucha mundial contra el corona» es el Dr. Tedros Adhanom Ghebreyesus, Director General de la Organización Mundial de la Salud. Cuando algunos de nosotros estábamos investigando sus antecedentes para ver quién lidera esta respuesta caótica, nos encontramos con la información de su período como jefe del Buró Regional de Salud de Tigray, y más tarde como Ministro de Salud de Etiopía. Su campo principal fue abordar las epidemias de SIDA, malaria, TBC, etc. Su enfoque para la prevención de estas enfermedades fue principalmente filial: en lugar de invertir en la educación de nuevos médicos (¡hay más médicos etíopes en el área metropolitana de Chicago que en Etiopía!) y en inversiones costosas en nuevos hospitales, se centró en la educación de nuevos enfermeros para el personal, parteras y curanderos tradicionales. Este enfoque condujo a una enorme disminución de la mortalidad infantil y de la propagación de enfermedades y a la mejora de la accesibilidad general a la atención médica. Creemos que este enfoque de abajo hacia arriba es increíblemente inspirador y, como en Eslovenia hay una crisis bastante grande del sistema de salud (también en la época de crisis que no provenía del corona), hay diferentes ideas sobre cómo abordarla. Tenemos un enorme problema de fuga de médicos (que migran a otros Estados de la UE y a EE.UU.), y presiones masivas para la privatización. El caso de Etiopía está demostrando que un enfoque de bajo nivel, filial y comunitario, de los servicios de salud, que respete el conocimiento médico tradicional, puede traer grandes resultados. El análisis teórico de la posibilidad de un enfoque más comunitario de los servicios de salud en una área y sociedad centroeuropeas es, por lo tanto, otro desafío ante nosotros.

¡Otro ejemplo sorprendente son los médicos revolucionarios cubanos que vuelan alrededor del mundo, difundiendo sus conocimientos, ofreciendo manos, medicamentos y propaganda en el mejor sentido posible! Es ampliamente desconocido que el sistema de salud cubano es uno de los mejores del mundo y que regularmente están en la primera línea de lucha contra diferentes enfermedades en África; tal vez ahora, que llevaron «ayuda al desarrollo» a Italia, más personas lo sabrán.

¿Qué te gustaría decir a los demás en este momento?

El pesimismo del intelecto, el optimismo de la voluntad.

Traducido por Azadi Plataforma