¿Cómo hacer? ¿Cómo vivir?

A continuación, publicamos la segunda parte de una auto-reflexión de Abdullah Öcalan sobre su propio desarrollo en los 90, tomada del libro alemán: “Licht am Horizont Annäherungen an die PKK” (Capítulo V.6.5).
Todos los amigos y camaradas que quieran entender mi dialéctica de la vida deben entender lo siguiente: a qué clase de muerte me opongo y qué clase de vida rechazo. Cuando pregunto: “¿Qué hacer? Cómo vivir”, entonces tengo a todo el mundo en contra mía.
A menudo pienso en lo que soy como ser humano y en lo que significa el aspecto del “liderazgo”. Es cierto que insisto en el ser humano. Se puede basar en la realidad de las personas o en la realidad de una persona, pero en última instancia, se trata del ser humano.
Aunque no tengo una sola persona que me ayude, así es por ahora. No hay lugar en mi vida para pedir, para la demanda de amistad. Esta es la situación que más odio. Dondequiera que vaya, otros dependen de mí. Estoy allí porque ellos lo quieren, no porque yo mismo lo quiera. Sin el deseo y la demanda de los demás no hago un solo paso. Esto no significa que considere a los demás como inferiores. Al contrario, incluso en mis primeras relaciones, ya sea con otros niños o con gente que pensaba que estaban en posiciones superiores, éstos sentían una gran proximidad y calidez.
Cuando conocí a alguien que hoy podría estar en una posición completamente distinta, me dijo: “Puedo recordarte como a un amigo de mi infancia”. Me sorprendió su declaración. En realidad, con eso consiguió la esencia. Él, que estaba alienado de sí mismo por la realidad política, vio en mí sólo a su amigo de la infancia. Con eso, dijo algo esencial sobre mí.
Este hombre podía verme como un hombre modesto y sencillo. Esta es una manifestación importante de una característica fundamental del liderazgo. Al mismo tiempo, vio en mí a un amigo de su infancia. Esto también significa que en una posición de liderazgo uno no debe negar o rechazar su lejana o temprana infancia. Aún de forma más general: uno debe estar en posesión de la humanidad por sí mismo. Cada persona, sin importar su nacionalidad, género, nivel social y político, debe ser capaz de ver una parte de sí misma en la otra. Creo que cada persona que hace una evaluación similar espera un poco de humanidad de nosotros. Me complace mucho poder cumplir un poco con este deseo. Me impresiona mucho que todavía haya gente que quiera entender al otro y que quiera encontrar algo en el otro – me da esperanza.
No me interesa la situación material de nuestra época. Ni tampoco entra dentro de mi campo de interés como de fuerte es una nación, qué nombre es el más fuerte, cómo se está desarrollando la economía a escala mundial. Mis intereses tienen mucho valor para aquellos que han perdido los valores humanos y están buscando de nuevo soluciones a los problemas de la humanidad. Me siento orgulloso de aquellas personas que se liberan de las condiciones sociales y materiales que han sido altamente desarrolladas y vienen hacia aquí. En este paso veo la verdadera humanidad. Las personas que dejan su situación de seguridad en el sistema, que no valoran una vida en la que podrían haber cumplido sus deseos materiales, también son importantes para mí – inicialmente sin importar a qué clase pertenezcan. Desafortunadamente, no hay muchas de ellas. Hay más gente que apoya el materialismo vulgar de lo que uno podría pensar. Este materialismo vulgar encuentra su expresión en la debilidad de la propia nación, de la propia clase, ya sea como oprimido o como opresor, ya sea como explotador o como explotado, pero también en la debilidad de la propia familia, en la debilidad en relación con uno mismo. Esto es lo que se vive mayoritariamente; pero lo que llaman humano o humanidad es exactamente lo contrario.
¿Podemos, como individuos y como personas, ser un libro atractivo y emocionante para la humanidad? No quiero exagerar según el lema: “Queremos representar este o aquel ejemplo para la humanidad”. No me gusta hablar demasiado filosófica o proféticamente, ni siquiera cuando me llaman ya sea uno u otro, filósofo o profeta. Pero, por supuesto, no tengo interés en detener la marcha de la humanidad ni siquiera por un instante.
Yo mismo no creo que sea tan rico y fuerte como otros afirman. Quizás podría ayudarme a mí mismo moral y materialmente, aunque solo con dificultad. Si se tratara solo de eso, no tendría muchos problemas. Sin embargo, la vida no es aceptable de esta manera, esto es obvio. Cuando se trata de la responsabilidad hacia un pueblo, y estoy comprometido con esta tarea, no puedo permitirme el derecho a mi propia vida. Eso es lo que decidí hacer. Quizás esta condición no se corresponde con los derechos individuales que todo ser humano debería tener. ¿Pero los derechos del individualismo son lo primero? ¿O no deberían anteponerse los derechos de las personas? No puedo hacer una distinción clara en esta pregunta. Es una cuestión de dignidad acercar a un pueblo a su identidad y aceptarla, un pueblo que se niega y se rechaza a sí mismo.
¿Qué clase de gente no quiere entender y defender esto? ¿Cómo pueden aprobar esta deshonra? En este punto, siento indignación. Me aparto del movimiento. Actualmente no estoy interesado en cómo son mis condiciones objetivas y subjetivas. Me pregunto: “¿Eres tú quien te niegas a ti mismo? ¿Eres tú quien te rechazas a ti mismo y no te consideras humano?” Así que lucho conmigo mismo, y me hago responsable. Es un mecanismo de control diario obligatorio. Me enfrento con el estado policial mundial de EE.UU., que me declaró “terrorista”. A los Estados Unidos les gusta cuando sus Secretarios de Estado hacen declaraciones sobre mí todos los días. Pero..: ¿Dónde estoy, y dónde están ellos? Ellos son una potencia mundial y yo soy alguien, en el fondo, tratando de luchar por la propia identidad. Si este es el caso, ¿por qué siguen diciendo lo mismo? El mundo juega su papel de cómplice y no siente una pizca de dolor. Por supuesto, en paralelo está creciendo el grado de mi indignación. Si quiero defender la existencia humana, tengo que demostrar que la realidad no es como dicen que es – hasta incluyendo las acusaciones en el ámbito de los derechos humanos. Si estas personas no son vistas como seres humanos, no son tratadas como tales, ¿por qué forzarlas a condiciones en las que ni siquiera los animales pueden vivir? Matarlos y enterrarlos – ¿no sería una solución más concreta?
El objetivo de la explotación está ahora por delante del objetivo del asesinato. Aunque el veredicto final es: “¡Matar!” … Ésta es una condición insoportable, son condiciones de vida imposibles, completamente inhumanas. Ser mantenido vivo por los enemigos, aunque originalmente se suponía que debían ser asesinados. La razón es evidente: “Vivirás como un animal – y por eso te dejamos vivir”. La potencia mundial está de acuerdo, e incluso hace de gendarme. En esta situación mi voluntad y mi desafío crecen. Soy muy sensible al dolor y al sufrimiento del pueblo, pero no hago la revolución sólo partiendo de este punto. Ciertamente no a causa del sufrimiento. Tengo un objetivo y yo mismo soy parte de ese objetivo. Con la negación, percibiéndose a uno mismo como “nada”, no se puede lograr nada. Para mí es tan inaceptable vivir sin honor como morir de forma absolutamente innoble. Es el rechazo de la realidad impuesta, pero también el rechazo de una vida como individuo sin honor. Salir de esta situación significa la muerte innoble para los kurdos; esto es muy común entre ellos. Una rebelión se desarrolla inmediatamente, la muerte viene inmediatamente, incluso la mejor aproximación de tal manera. O exactamente se vive lo contrario, con doble cara. Ambas son insoportables y erróneas para mí. Ni muero así, ni vivo esta vida.
Todos los amigos y camaradas que quieran entender mi dialéctica de la vida deben entender lo siguiente: a qué clase de muerte me opongo y qué clase de vida rechazo. Cuando pregunto: “¿Qué hacer? Cómo vivir”, entonces tengo a todo el mundo en contra mía. Esta misma población y todos los camaradas están contra nosotros. El problema difícil, el que tengo que resolver como líder, está exactamente en este punto. Si la humanidad, o algunos de sus representantes, hubieran entendido la vida intolerable de este pueblo y hubieran tomado medidas, yo no tendría que hacer nada. Y si este pueblo reconociera sus propios problemas, su propio sufrimiento y no se dejara humillar tanto, no habría intervenido tan ampliamente.
Si los miembros del partido, los comandantes, los combatientes, se acercaran con respeto y entendieran mejor, yo como persona no tendría que desempeñar mi papel de líder tan extensamente. Pero de alguna manera no pueden manejarlo.
EE.UU. es la potencia más fuerte. Rusia es – después de perder la revolución – la segunda. No quieren entender. Si los haces enfrentar la realidad, se sienten perturbados. Le preguntaré a la población misma que ha muerto hace mucho tiempo, que su vida ha sido destruida, y a menudo incluso considera la vida impuesta por el enemigo como un honor y un enriquecimiento.
Le das a tus camaradas la pasión por la libertad, y ellos la tratan como si fuera un cambio. Eso no va más allá de vivir un día como pashas para provocar la propia muerte al segundo día. El mundo se nos presenta sin entender, la población no entiende, los miembros del partido tampoco. Así que necesito mostrar la mayor comprensión y necesito saber cómo mantenerla todo el tiempo. Por supuesto, tengo que hacer esto a mi manera, no de la manera que se me impone.

Por lo tanto, esto significa: Decimos “no” a la vida que se nos impone. ¿Pero cómo es la vida que deseo? ¿Reconoce el mundo esta vida?
Depende de ellos si lo aceptan o no. ¿Los miembros del partido lo aceptan? Depende de ellos. No obstante, continuaré haciendo todo lo necesario por ellos, lo quieran o no. A pesar de todo, sabré continuar en un camino incierto.
Aunque no recibí ningún entrenamiento serio, no tuve dificultad en establecer, con dos frases, las características, la “personalidad” de cada período de la historia. ¿Por qué? Porque lo que vivo es una especie de historia en sí misma, es un resumen de ella. ¿Estoy de acuerdo con eso, estoy feliz por ello? Supongo que estas preguntas son innecesarias. Para mí, ésta no es la cuestión del éxito o del fracaso. Esto significa que lucho solo con el mundo, con mi propia gente, con mi entorno, día tras día. Si siento pasión y alegría al hacerlo, tiene que ver con mi propia visión de la vida. ¿Hasta dónde puedo llegar? ¿Dónde están los límites? ¿Qué podría pasarme? Si tuviera que reevaluarme, mis miedos serían menores, mi miseria sería también menor.
Se ha alcanzado un nivel productivo, el nivel del ser humano productivo. Todo lo que se vivía en nombre del ser humano caído y degenerado, en nombre del ser humano siempre perdedor y explotado, todo esto ha desaparecido. Una personalidad satisfecha de sí misma, fuerte, productiva, llena de voluntad y perseverancia, que ha logrado la belleza frente a lo feo y por lo tanto está en el camino de la “completitud”.
Sin duda no estoy haciendo esto por mí mismo. Intento transmitir estos sentimientos, por los que estamos luchando en este lugar, a la población y a otras personas interesadas. ¿Habrá también personas de otras partes del mundo que se vean como amigas, o que quieran ser nuestras camaradas? Nuestro deseo y nuestras acciones son en sí mismas una solución. No haremos llamadas ordinarias a la amistad. De todos modos, no se puede ganar buenas amigas y camaradas con eso. Pero si hay personas que llevan este deseo en sus corazones, deben saber que ponemos nuestro poder y fuerza ilimitada a su servicio. Puede ser una persona o un pueblo. Este no es el lugar para pedir apoyo y solidaridad con “peticiones”. Tampoco hay un sentido de grandeza, si quieres ser grande, pelea una gran pelea. Esas personas han existido en la historia, y creo que seguirán existiendo en el futuro.
Para mí bastaría con que se encontraran una o dos personas amigas de cada nación, de cada pueblo, que se acercaran a nosotros de esta manera, pero con la condición de que realmente quieran librar una gran lucha. Si tienen este objetivo, deberían analizarse un poco a sí mismas y si es posible desarrollar sus propias acciones. El nombre de mi partido, el nombre de mi pueblo es redundante aquí. Los que quieran dar algo a la humanidad no pueden pensar en términos del “yo”. No pueden aprobar estos rasgos, estos caracteres. En este punto, me estoy esforzando mucho. Este tipo de persones son muy apreciadas por nosotros en este sentido. Si nos entienden correctamente de este modo y si se mantienen como amigas y camaradas dentro de su propia población, si se hacen entendedoras y comprensibles para ella, si este pueblo aprende de ellas a entender a otros pueblos – entonces creo firmemente que también puedo ser para otros pueblos lo que soy para el mío propio. En este punto, tengo una gran fe en mí mismo.

Si desarrollamos nuestros esfuerzos futuros después de esta evaluación, podemos, aunque sea con retraso, desarrollar un buen ejemplo de amistad. Venir aquí es un importante signo de amistad, constituye un eslabón en la cadena de la amistad.