Ayuda mutua y solidaridad contra el Covid-19: entrevista con organizadores políticos (III)

Photo: Rojava Information Center

El mundo está experimentando actualmente una crisis extraordinaria como resultado de la pandemia del coronavirus. En todo el mundo, desde el principio, las personas se han estado organizando en el terreno en solidaridad entre sí. Con estos esfuerzos, a menudo luchan contra el daño causado por el Estado neoliberal. A través de la ayuda mutua, la organización colectiva y cuidados feministas, nos muestran que el status quo establecido no es nuestro destino, sino que, de hecho, está en el corazón de todas las crisis que se experimentan en el mundo actual, desde crisis de salud pasando por catástrofes ecológicas, violencia doméstica, guerra, explotación de los trabajadores hasta el racismo y la xenofobia.

Komun Academy ha entrevistado a diferentes colectivos sobre su respuesta a la pandemia. En la primera parte de la serie presentamos las respuestas proporcionadas por grupos en Euskal Herria (País Vasco), Cataluña y Suecia. En la segunda parte, presentamos las respuestas del Congreso Europeo de Sociedades Democráticas Kurdas (KCDK-E) y Rojava kliče (levantamiento de Rojava), Eslovenia. En la parte final, publicada a continuación, leemos las ideas de activistas en Italia y Rojava.

LÀBAS, TPO y YABASTA! BOLONIA SON PARTE DE LA MISMA COMUNIDAD EN BOLONIA, ITALIA. ESTÁN CONECTADOS Y TRABAJAN JUNTOS.

¿Puedes describir vuestras actividades desde el comienzo de la propagación del virus?

Desde que empezó la infección por COVID-19 y se han aplicado las medidas de cuarentena a todos los habitantes de nuestra ciudad y país, tuvimos que reevaluar nuestras actividades y nuestros proyectos de acuerdo con las medidas decididas por el Gobierno para contener la infección y la crisis sanitaria. La imposibilidad de salir de nuestras casas y reunirse es el primer y más difícil obstáculo para una comunidad política como la nuestra, en la que compartir espacios y acciones políticas al lado del otro es el núcleo desde el que partimos para la construcción de una nueva sociedad.

Muchos proyectos, como la escuela italiana para inmigrantes, han podido continuar haciendo clases en línea, también para mantener una relación de confianza y de apoyo mutuo en un momento tan difícil. Después del inicio de esta pandemia y el aislamiento que trajo consigo, el Laboratorio de Atención Médica Popular, que abrió hace aproximadamente un año en Làbas, ha iniciado un proyecto de asistencia médica y psicológica por teléfono, que se encarga de brindar asistencia médica y psicológica gratuita. Hemos recibido cientos de llamadas telefónicas desde el primer día, porque la crisis no solo es sanitaria, sino también social. El hogar no es un lugar seguro para todas y no todas las personas tienen la oportunidad de pasar su cuarentena dentro de sus casas.

Estamos trabajando en red con otras realidades políticas de nuestro territorio para activar los siguientes servicios: apoyo individual a estudiantes de secundaria para apoyarles en el aprendizaje y romper la brecha digital; acciones de apoyo para familias con dificultades, personas mayores, ante las situaciones de aislamiento social más profundo y para proporcionar bienes de primera necesidad; así como acciones de apoyo a personas sin residencia permanente.

También hemos empezado una campaña para un ingreso básico de cuarentena amplio y universal.

¿Vuestro trabajo se basa en una perspectiva o un principio específico?

El trabajo que estamos haciendo en este momento se basa en dos momentos temporales, por un lado, el ahora, enfrentando los días de cuarentena «juntos», continuando cultivando nuestra conciencia crítica, analizando la sociedad actual y su cambio con lucidez y solidaridad. El otro momento en el tiempo es el post-covid-19; la crisis que esta epidemia está trayendo no se detiene a nivel sanitario, sino que sobre todo tendrá un gran impacto a nivel económico y social. Ahora estamos trabajando pensando en el después, cuando la sociedad y la socialidad tendrán que recomponerse lentamente. Lo que queremos es que no volvamos a la «normalidad» porque fue exactamente esa normalidad la que oprimió, y continúa haciéndolo, todas esas categorías sociales que no pudieron o no quisieron caer dentro de los cánones y la vida dictados por el capitalismo. Queremos cambiar la sociedad desde abajo evitando que el estado actual de emergencia se convierta en la norma. Creemos que la salud y el bienestar se pueden gestionar democráticamente y que el dominio de las finanzas se puede socavar alrededor de estos dos pilares y se puede iniciar un proceso de distribución real de la riqueza.

La gente ha señalado que los estados utilizarán la pandemia como una ocasión para privar a las personas de los derechos y libertades fundamentales con fines autoritarios. ¿Qué piensas sobre la respuesta de los diferentes estados a la pandemia, en particular sobre el aumento de los poderes estatales?

Creemos que las medidas gubernamentales están creando una atmósfera de represión no vista nunca antes: con la excusa de «quedarse en casa», han militarizado ciudades enteras, han comenzado a controlar el movimiento de personas a través de nuestros teléfonos, están utilizando drones para monitorear todo. También es cada vez más difícil ser un grupo o una colectividad cuando se te obliga a estar solo; por lo tanto, también es difícil tejer relaciones sociales y no difundir el miedo sino un sentimiento positivo de unión. Tememos que el estado policial que se está creando y la fortificación del estado nación difícilmente retrocedan después de una emergencia, si no se lleva a cabo una lucha colectiva. Todo este control no puede convertirse en la norma y la respuesta debe ser un control democrático y colectivo de la salud y el bien común.

¿Cómo interpretas el aumento de la solidaridad o las acciones de ayuda mutua en diferentes partes del mundo?

Mirando a nuestro alrededor, al resto del mundo, vemos muchos ejemplos de solidaridad, grandes o pequeños, económicos o sociales, que muchas personas están llevando a cabo, desde aquellas que se han movilizado por aquellas personas que están luchando durante la cuarentena, hasta aquellas que intentan diseñar nuevas herramientas. Pero lo que siempre debemos tener en cuenta es que lo que ha producido esta crisis masiva son años de políticas que han paralizado la atención de la salud pública en beneficio de las estructuras sanitarias privadas. Como suele suceder, siempre debemos tener cuidado de no caer en la dinámica de mirar el dedo y no la luna. La solidaridad es el primer paso para imaginar una gestión democrática de la crisis y para construir nuevas asambleas que sean capaces de dar un discurso a todos y no a «un solo hombre a cargo».

¿Qué otras actividades de solidaridad / ayuda mutua en tu ciudad / región o en todo el mundo te inspiran?

Todas las actividades solidarias que surgen desde abajo nos inspiran. Estamos particularmente sorprendidos por aquellos proyectos que demuestran una gran capacidad para conectar las diversas acciones de solidaridad (como en los Estados Unidos y América Latina). Para hacerlo, se necesitarán habilidades informáticas y una «plataforma», pero sobre todo una gran capacidad para escuchar, relacionarse y cuidar a las personas y a las comunidades, cosas que ya existen pero a las que  podemos dar una mayor fuerza política.

¿Qué te gustaría decir a los demás en este momento?

¡Luchemos por la salud física, mental y social de todos!

COMUNA INTERNACIONALISTA DE ROJAVA

¿Puedes describir vuestras actividades desde el comienzo de la propagación del virus?

No está claro si el virus ha comenzado a propagarse en la Administración Autónoma del Norte y el Este de Siria, pero como medida de precaución se ha establecido un toque de queda, pidiendo a las personas que se queden en sus casas y limitando el movimiento dentro y entre las ciudades. Debido a esto, la mayoría de nuestros miembros se quedan en la Comuna Internacionalista en este momento, mientras que otros trabajan dentro de la sociedad en estructuras locales y comunales. Desde el inicio del toque de queda, hemos continuado trabajos revolucionarios e internacionalistas. A pesar de que no podemos movernos como habitualmente, entendemos que nuestros trabajos no están vinculados a una localidad específica, sino que utilizamos el tiempo para desarrollar personalidades militantes de manera comunitaria. Por lo tanto, nos hemos centrado en la educación y en trabajos ecológicos en el área más inmediata, así como en trabajos internacionalistas  intercambiando con camaradas sobre sus situaciones, discutiendo la crisis, siempre con la perspectiva de analizar los problemas sistemáticos provocados por la modernidad capitalista y cómo se podrían desarrollar aún más las soluciones de manera democrática y confederal. Estamos siguiendo de cerca la situación de la población aquí, y si la situación con el virus se desarrolla y la Administración Autónoma hace una llamada a los trabajadores para ayudar a manejar el virus, entonces los compañeros de la Comuna están listos para responder esa llamada.

¿Vuestro trabajo se basa en una perspectiva o un principio específico?

La Comuna Internacionalista de Rojava tiene tres objetivos y principios: aprender, apoyar, organizar. La educación es clave para nosotros dentro de la Comuna. En particular, aprendemos en la teoría y la práctica los principios de la revolución de Rojava (liberación de las mujeres, ecología, democracia radical) y de Abdullah Öcalan. Para superar la perspectiva y el enfoque de la revolución desde fuera, es importante comprender las historias, las formas de vida y las realidades de las personas dentro de Rojava y más allá. Estamos trabajando de la mano con las estructuras locales y la sociedad para apoyar la revolución de manera directa, con el objetivo de convertirnos en una parte significativa de ella. Además, la lucha por la liberación de la mujer, así como por una sociedad ecológica y democrática, no se limitará al norte de Siria. El internacionalismo es un apoyo mutuo en la lucha contra la modernidad capitalista, que es la fuerza hegemónica que une al Estado-nación, el capitalismo y el industrialismo. Llevar la lucha de la gente de Rojava a nuestras sociedades en otras partes del mundo mediante la organización donde sea que estemos es una de las contribuciones más significativas a la revolución.

La gente ha señalado que los estados utilizarán la pandemia como una ocasión para privar a las personas de los derechos y libertades fundamentales con fines autoritarios. ¿Qué piensas sobre la respuesta de los diferentes estados a la pandemia, en particular sobre el aumento de los poderes estatales?

Es importante comprender y analizar el papel del estado en general y en particular durante esta crisis. La respuesta a la pandemia muestra que los estados han tratado de reforzar su hegemonía a lo largo de este período, y están avanzando hacia el fascismo. Dentro de la mentalidad y las prácticas del estado, vemos que las fuerzas de seguridad implementan medidas represivas para controlar la sociedad, y el estado está testando la reacción pública a esas medidas. Como ha sucedido en épocas anteriores de crisis, seguramente los estados intentaran mantener vigentes estas medidas después de la pandemia, ya sea justificándolas para prevenir futuras epidemias o mantenidas en una versión reducida como la ‘nueva normalidad’ una vez que las personas hayan aprendido a vivir bajo ellas, especialmente para que el capitalismo continue bajo estas circunstancias.

Hemos visto que en algunos países, los gobiernos han empezado a jugar un juego de culpabilización para justificar sus políticas restrictivas y autoritarias. Esto se expresa en la forma engañosa de los estados que dicen que si las personas hubieran seguido sus consejos, no habría habido necesidad de más políticas, restricciones y violencia estatal, culpando a la sociedad de ser aparentemente responsable de su propia represión. La intensificación de una mayor restricción y militarización de las fronteras, con mayores poderes policiales en los puntos de entrada a los estados, se utilizará como justificación como la única forma de mantener a raya a las «enfermedades extranjeras», mientras se asegura el interés del capital. Del mismo modo, los poderes policiales que otorgan el derecho a detener el movimiento interno dentro de los estados probablemente permanecerán en su lugar, listos para su uso en caso de disturbios civiles. Ya que el estado no puede cooptar proyectos y formas de vida comunales, está intentando cerrarlos con violencia bruta.

Los estados se presentan como el único actor crucial, sin el cual la sociedad no podría organizarse. Pero la historia muestra que un estado no puede funcionar sin una sociedad, pero una sociedad puede funcionar sin un estado. Depende de nosotros responder a estas acciones de los estados, no permitiendo que éstos justifiquen su hegemonía, encontrando formas de organizarnos continuamente. Nos enfrentamos a desafíos, pero también a oportunidades, como podemos ver con el aumento de la ayuda mutua y las personas que no esperan que el estado haga las cosas por ellas, sino que toman los asuntos importantes en sus propias manos.

¿Cómo interpretas el aumento de la solidaridad o las acciones de ayuda mutua en diferentes partes del mundo?

Muchos estados están respondiendo a la pandemia retirando los servicios que normalmente brindan a la población, como la atención médica primaria. Junto con muchas personas que pierden empleos y una mayor dificultad en muchas áreas de acceso a alimentos y otros suministros, esto ha creado una crisis para la clase trabajadora. La organización generalizada de grupos de ayuda mutua en comunidades de clase trabajadora muestra la fortaleza y el potencial de esas comunidades. El estado y el capitalismo siempre han trabajado para parecer indispensables, pero se demuestra una vez más como falso. También destaca la necesidad de organización comunitaria, ya que la Revolución de Rojava fue posible gracias a años de organización antes de la crisis, lo que permitió su florecimiento. El éxito de estos grupos depende en gran medida del trabajo que ya se ha realizado en sus comunidades. Si ese trabajo es lo suficientemente fuerte, pueden presentar una alternativa viable a largo plazo para el estado. Entonces, como internacionalistas, trabajando en la construcción del confederalismo democrático, consideramos que el aumento de la solidaridad es muy positivo y depende de nosotros organizarnos para que no se marchite una vez que el Estado y el capitalismo intenten reafirmar su presencia.

¿Qué otras actividades de solidaridad / ayuda mutua en tu ciudad / región o en todo el mundo te inspiran?

En Rojava, el sistema de comunas muestra la resistencia a este tipo de crisis. Debido a los fuertes lazos sociales entre familias, vecinos y habitantes de las comunas, hemos visto cómo los alimentos y las necesidades básicas todavía se proporcionan a nivel local, a pesar del embargo, y otras dificultades que  ponen a la región en una situación más vulnerable. De manera impresionante, los municipios han podido desinfectar las ciudades y difundir la conciencia pública sobre las precauciones debidas al virus. En otro nivel, la falta de máscaras y guantes está en camino de resolverse, gracias al trabajo de las cooperativas y tejedoras que los producen y distribuyen entre y con la sociedad. Para nosotros, internacionalistas, viniendo principalmente de lugares donde nos enfrentamos con la ideología de la modernidad capitalista, fomentando el individualismo, el liberalismo y, por lo tanto, con el objetivo de desconectar a las personas entre sí, el sistema confederal democrático de Rojava es una gran inspiración.

En todo el mundo, también nos sentimos inspirados por los numerosos grupos locales de ayuda mutua que ya están buscando conectarse con otros en redes regionales para aumentar su efectividad y resistencia. Por ejemplo, en Grecia, Cataluña, el País Vasco, el Reino Unido, Suecia y muchos otros lugares, varios de estos grupos de ayuda mutua están tomando como modelo el confederalismo democrático y se han puesto en contacto con los compañeros de Rojava para obtener ayuda y asesoramiento. Además de mostrar que el confederalismo democrático es una solución no solo para Oriente Medio sino para todo el mundo, esto demuestra la importancia del internacionalismo y de los vínculos de solidaridad que se han creado en los últimos años.

¿Qué te gustaría decir a los demás en este momento?

Nos gustaría hablar brevemente sobre la situación actual en Rojava. La revolución aquí todavía está bajo fuertes ataques y la guerra continúa; mientras que en su mayoría son de baja intensidad, Turquía y sus milicias aliadas continúan bombardeando cerca del frente. El único hospital donde se pudo evaluar el Covid-19 estaba en Serê Kaniyê, que actualmente está bajo ocupación turca. El agua se usa cada vez más como arma, lo que es perjudicial para gran parte de la población, los hospitales, etc. El día del inicio de la cuarentena, Turquía volvió a cortar el suministro de agua a Rojava a través de la central eléctrica Elok cerca Serê Kaniyê. Además de eso, debido a los frecuentes ataques de las fuerzas turcas contra vehículos civiles que utilizan la crucial carretera M4, hay escasez de alimentos en varias áreas, incluida Kobanê. Los municipios de Rojava continúan ayudándose unos a otros, en particular donde las personas tienen una necesidad inmediata, debido a la situación actual de guerra de baja intensidad. Los preparativos del estado turco para un nuevo período de guerra de alta intensidad ya han comenzado, por ejemplo, con los continuos ataques contra la oposición democrática en el norte de Kurdistán (sureste de Turquía). En Europa, vemos que muchos gobiernos instan a que solo continúen sectores esenciales de la economía. Por lo tanto, es indispensable comprender que la industria de armas no ha parado su trabajo en la mayoría de los lugares, lo que demuestra claramente su importancia para el sistema capitalista actual.

Por lo tanto, es importante ver todas nuestras luchas conectadas y defender la revolución en Rojava, y construir el confederalismo democrático donde sea que estemos. La historia nos muestra claramente que en tiempos de crisis, los oprimidos deben trabajar juntos para sobrevivir. Bajo la modernidad capitalista, esto es cierto no solo durante, sino también después de la crisis. Las clases dominantes intentarán protegerse a nuestras expensas y luego usar la crisis para dividirnos y debilitarnos. Debemos organizarnos para defender a nuestras comunidades de este ataque y construir una alternativa real a los sistemas actuales.

Traducido por Azadi Plataforma