I – Autonomía democrática y auto-gobierno

Actualmente, el capitalismo global está en una fase definitivamente caótica. Oriente Medio, Anatolia y Mesopotamia están a la cabeza de la lista de regiones afectadas. Y por ello, nos encontramos en un período crucial para los intereses de los grandes centros de poder del mundo. Los intervalos caóticos se asocian a acontecimientos económicos, sociales, culturales y políticos que conducen a la disolución gradual de las estructuras tradicionales del estado-nación y al surgimiento de modelos alternativos. La mentalidad estatista, de carácter nacionalista, orientada al poder y basada en la violencia, ha normalizado y separado a las personas, convirtiendo así a los territorios en zonas bélicas.

El caos actual es una expresión de la política que los estados-nación han estado practicando en el Kurdistán durante los dos últimos siglos, la cual está dirigida contra los intereses de la población. Especialmente las masacres de armenios, asirios, arameos y kurdos les impidieron unir sus fuerzas y construir sus propios gobiernos autónomos. Esto no habría podido evitarse sin quitarles la libertad y dejar que se destruyeran unos a otros. Esta política extendió la forma de vida de la modernidad capitalista y se convirtió en su sustento. Todavía se practica en el Kurdistán por organizaciones de representación apoyadas por colaboradores externos y regionales. Por eso estamos viviendo la Tercera Guerra Mundial en Oriente Medio, y por eso los que insisten en la pervivencia del Kurdistán se enfrentan a la negación y a la aniquilación.

Los ataques a Rojava son una clara expresión de esto. La revolución de Rojava es el resultado de la resistencia de los kurdos. En Rojava, y también en el Kurdistán del Sur, se ha mostrado una heroica resistencia contra la maldición de Oriente Medio, el fascismo de Estado Islámico (ISIS). La proclamación del autogobierno en Kurdistán del Norte también debe entenderse en este sentido.

Es posible llevar a cabo una profunda lucha ideológica por una vida libre y una voluntad democrática contra todas las formas de esclavitud, atraso y resignación producidas por el sistema de aniquilación cultural (holocausto) a nivel individual y social. La política de los Estados se enfrenta al modelo de solución alternativa que supone el sistema de autonomía democrática, que se basa en el entendimiento de “democracia + Estado” y combina la coexistencia igualitaria y libre de los pueblos como base de sus planteamientos para alcanzar una solución. Por tanto, mientras los pueblos de Kurdistán y de Oriente Medio no logren su autogobierno, quedarán expuestos a las masacres y a las políticas de negación de los Estados nacionales y no podrán alcanzar su liberación. Es en este sentido, que se defienden aquí la existencia y liberación kurdas; la realidad histórica de los kurdos; la unidad democrática de los pueblos de Oriente Medio y una humanidad libre. Por tanto, en la etapa actual, no hay otra solución más que los pueblos construyan su autogobierno e instauren su voluntad. Sin embargo, se están intentando criminalizar estos esfuerzos. Y, a pesar de ello, los pueblos del Kurdistán están luchando con la firme voluntad de democratizar Turquía y alcanzar la liberación del Kurdistán.

“La creación de una plataforma en la que todo tipo de grupos sociales y políticos, comunidades religiosas o tendencias intelectuales puedan expresarse directamente en todos los procesos locales de toma de decisiones puede denominarse también democracia participativa”. (A. Öcalan)

Incluso en este siglo, la humanidad todavía no ha sido capaz de dar una solución definitiva a los problemas de la identidad nacional, la libertad y la democracia, pero nos encontramos en una situación en la que no es posible seguir gobernando de la misma manera que antes. Detenerse en este punto llevaría a un nuevo genocidio. La única manera de resistir es construir la vida cultural y social de los pueblos. Éstos no aceptarán como base ni el carácter genocida de la modernidad capitalista ni el reaccionario statu quo de la región. El único camino que queda es construir la modernidad democrática, implementarla y defenderla. El camino para lograrlo es la autoorganización ideológica, política y moral propugnada sobre el principio de la nación y la autonomía democráticas, es decir, la construcción de la democracia por el pueblo.

La democracia es la forma de vida comunitaria para una sociedad ético-política, que es en esencia aestatal, antinacionalista, y basada en el autogobierno.

La autonomía democrática significa el establecimiento de una democracia y un sistema social propios. Además, la lucha por un sistema democrático de autogobierno implica conseguir que el sistema de estado-nación existente lo respete. Se basa en la comprensión de la nación democrática, que no favorece a ninguna nación, sino que encarna una estructura supranacional. La nación democrática es la unidad de todas las estructuras organizativas basadas en la libertad social, política, cultural, económica, religiosa, confesional, junto con la liberación de la mujer, a nivel ecológico y comunal.

Es la organización independiente (autogobierno) de la sociedad organizada. La autonomía democrática incluye el reconocimiento constitucional de todas las identidades, así como la educación en la lengua materna, la igualdad de libertad para todas las culturas, la libertad de opinión, de organización, de reunión y el libre acceso a la política. Las culturas y pueblos negados se incluyen en la política. En el contexto de la democratización de Turquía, el libre desarrollo de las diferentes identidades y su libre expresión y organización es sinónimo de autogobierno democrático. Las libertades mencionadas aquí no se limitan a una región determinada de Turquía o a una parte determinada de la sociedad, sino que se aplican a todos los grupos étnicos y sociales. La libertad no debe restringirse geográficamente.

La autonomía democrática rechaza los mecanismos estatales centralistas, burocráticos y monistas, apoyados en el nacionalismo, e implica la superación de los problemas creados por este sistema y la aplicación de una comprensión pluralista, democrática, igualitaria y solidaria de la política. Se trata de abrir la estructura del Estado al pluralismo, a los diferentes matices, y así pluralizar el Estado monista. En lugar de concentrar todo el poder en el centro, hay que superar los engorrosos mecanismos burocráticos y establecer la autonomía democrática bajo la primacía de la democracia de base. Los poderes centralizados por el Estado deben dejarse al pueblo, y la política debe desarrollar el poder de atracción y solución mediante la participación directa de la población a nivel local. El Estado debe sensibilizarse ante la sociedad. La dependencia de todos los ciudadanos del Estado debe reducirse al mínimo, y éstos deben convertirse en una fuerza transformadora y solucionadora que les permita determinar sus propias vidas.

La autonomía democrática representa básicamente un modelo en el que se aplican sistemáticamente los principios de “poco Estado, mucha sociedad” o “pocas inhibiciones, muchas libertades”. La autoadministración es una forma de administración que no pretende alcanzar el poder; de esta manera se evitan en cierta medida los problemas sociales relacionados con la lucha por el poder, así como la opresión y la explotación.

Como alternativa al modelo de administraciones estatales y centradas en el poder, que causan problemas sociales, la autoadministración pretende ser un modelo de política democrática. Lucha contra los enfoques que hacen que la sociedad sea pasiva y sin voluntad, y aboga por métodos de autogobierno que impliquen a todas las células de la sociedad.

El objetivo principal es sustituir el centralismo y la burocracia antisocial por una organización social basada en la democracia de base. Esta democracia radical se basa en la vida social moral y política, y en la participación del pueblo en todos los debates y procesos de toma de decisiones.

Contrariamente a la concepción concentrada, uniforme y burocrática de la administración y la dirección del Estado nacional, todos los grupos sociales e identidades culturales se representan a sí mismos en todas las estructuras políticas y poner en marcha así la propia administración de la sociedad. El liderazgo se determina por elección y no por nombramiento. Los mecanismos reales de toma de decisiones incluyen los consejos y el debate. Desde el órgano general de coordinación (consejo, comisión, congreso) hasta los comités locales, cada unidad o grupo tiene control y autogobierno democrático sobre la solución de las tareas sociales correspondientes a sus antecedentes culturales.

La condición primordial de la democracia de base es que internalice la democracia directa y se base en una sociedad organizada. Ningún grupo o clase social puede tomar decisiones por sí solo en nombre de un pueblo o una sociedad. Se hace hincapié en que todos deben tener el derecho de tomar y aplicar decisiones por sí mismos en su propio nombre.

En todo el mundo se está haciendo evidente que es tanto una necesidad democrática como una respuesta seria para la solución de los crecientes y múltiples problemas que la estructura centralista y burocrática de la política ocasiona. La autonomía democrática se pone en la agenda como la opción más adecuada para superar uno de los problemas políticos más acuciantes de Oriente Medio y como respuesta a la necesidad de un cambio político en Turquía. Lo crucial es que la autonomía debe tener un contenido democrático.

En resumen, la autonomía democrática representa el cuerpo, mientras que la nación democrática anima ese cuerpo. Al organizar sus instituciones, el pueblo practica el autogobierno local. La vida de la nación democrática tiene una unidad mental e institucional. Por lo tanto, los ciudadanos de este sistema pueden ser llamados “ciudadanos libres”. Su libertad se mide por la libertad social. El antídoto al individualismo impuesto es la vida comunitaria.

Organización en forma de municipios y consejos

Los consejos y los municipios constituyen la base de la democracia de base. Su estructura depende de una sociedad organizada. En este sentido, para la implementación de la democracia de base consideramos un sistema que va desde los consejos de aldea, distrito y ciudad hasta los consejos de distrito y regionales. Es un sistema que comienza localmente en las bases, supera el centralismo estatista y, por lo tanto, se corresponde con la naturaleza de la sociedad. Los consejos son la institución en la que se aplican se forma más relevante los valores municipales. La comprensión de lo que es la conciencia de la nación democrática se forma en las comunas, se implementa en la vida cotidiana y se convierte en un sistema a través de los consejos.

Cuando los valores democráticos se concretan en una sociedad, significa que hay vida comunal y los consejos tienen estructuras organizativas similares. Una de las características más destacadas de la democracia de base es que crea un sentido de responsabilidad en todos los individuos de la sociedad, tanto hacia sí mismos como hacia el medio ambiente. Todas las responsabilidades socialmente relevantes son compartidas entre todos los individuos de la sociedad, de modo que la propia fuerza de cada individuo sale a la luz y promueve el desarrollo personal. Esto profundiza el sentido de responsabilidad social y fortalece la comunidad.

La comuna es una forma de organización de base en la que los ciudadanos libres pueden expresarse en todos los aspectos y obtener todos los recursos que necesitan para llevar una vida propia. Cuando se habla de la comuna, no hay que pensar sólo en la economía. La mentira del capitalismo “no hay sociedad, sólo individuos” se contrasta con la verdad “un individuo sólo existe en el contexto de su sociedad”. Hay una estrecha relación entre comunalización y liberación, porque la libertad y la comunalidad son parte de la naturaleza de la sociedad. No puede haber liberación sin comunalización, así como no puede haber comunalización sin liberación.

Ser miembro de una comuna requiere que se viva de acuerdo a estándares democráticos. Es una condición necesaria para la democracia concretar los principios de la convivencia para aplicarlos en la propia vida. Cada comuna debe ser considerada como una unidad moral y política de la sociedad.

La democracia de base es la antítesis del sistema estatista, que establece un parlamento al más alto nivel y lo impone a la sociedad. Por el contrario, la democracia radical es un sistema en el que los consejos se constituyen desde la base, desde los distritos y las aldeas, para permitir que cada individuo participe en los mecanismos de toma de decisiones de estos consejos. Los consejos locales tendrán procedimientos adecuados a su entorno. No todo puede prepararse o manejarse de acuerdo con el público en general. Los principios básicos deben tener presente esto.

La coordinación entre los consejos que se están estableciendo es importante. En esta coordinación, sin embargo, los consejos no pueden decidir el uno sobre el otro, sino que se desarrolla una cooperación. Los principales poderes de decisión corresponden a los consejos de aldea, vecindario, locales, de distrito y regionales. La base de la democracia local (de base) la proporcionan los consejos, que garantizan que las necesidades de la sociedad se satisfagan más rápidamente y que los problemas generales se resuelvan de forma más directa y realista. En el sistema estatal, que se basa en el centralismo, se intenta transportar los problemas sociales desde lo local a las capitales y mantenerlos con la ayuda de un enorme aparato burocrático, mientras que en la democracia de base los problemas se resuelven localmente y la sociedad se libera de gastos innecesarios de tiempo y dinero.

Sin esperar a que la solución de los problemas sociales provenga del Estado, debe organizarse a nivel de las regiones y de acuerdo con la situación social, económica y cultural de Turquía y el Kurdistán, empezando por los pueblos sobre la base de los municipios, distritos, ciudades, pueblos, condados y la propia región. Con la ayuda de instituciones civiles e independientes, en las que la sociedad desarrolla sus propias soluciones a sus propios problemas, el objetivo es construir un sistema más práctico, democrático y participativo. Desde la economía hasta la educación sanitaria, la ecología, la cultura y las artes, pasando por la liberación de la mujer, se pueden adquirir nuevos conocimientos en todos estos ámbitos de la sociedad. Sólo de acuerdo con las condiciones de vida prácticas pueden todas las estructuras locales de estas áreas formar comisiones, etc., según las necesidades.