¿Por qué Jineolojî?

Reconstruyendo las ciencias sociales hacia una vida libre y comunal

El Movimiento de mujeres del Kurdistán considera la Jineolojî como un paso importante en la continuación de su lucha intelectual, político-ideológica, de autodefensa y movilización, que comenzó hace cerca de 30 años. En este artículo introducimos brevemente los principios básicos de Jineolojî, los cuales son ofrecidos desde el movimiento de mujeres kurdas a todos los movimientos de mujeres del mundo.

El movimiento de mujeres kurdas describe la Jineolojî como la “creación del paradigma de las mujeres”. Esto representa una nueva fase en la perspectiva de la lucha de liberación de las mujeres kurdas. El movimiento de mujeres surgió y evolucionó dentro de la lucha de liberación nacional kurda. Comenzó en el año 1987 trabajando en la organización específica y autónoma de mujeres dentro del movimiento. Después de este desarrollo tuvieron lugar importantes cambios y transformaciones en Kurdistán que también determinaron la lucha social. Por un lado, el movimiento de mujeres kurdas avanzaba su organización autónoma internamente, y por el otro transmitía y compartía sus descubrimientos en todas las áreas de la lucha social. Las insurrecciones populares contra la colonización de Kurdistán (en kurdo “Serhildan”), que comenzaron a partir de 1989, fueron lideradas por mujeres. Desde el punto de vista de la sociedad kurda, este fue el comienzo de una fase de la resistencia nacional con un nuevo carácter centrado en la mujer. En este sentido, el movimiento de mujeres avanzó su trabajo teórico y práctico en áreas intelectuales, políticas, sociales, culturales y de auto-defensa. Las siguientes fases claves son: 1993 – formación de las unidades autónomas armadas de mujeres, 1996 – teoría y práctica para la emancipación del sistema patriarcal, después de 1998 – ideología de liberación de las mujeres, 1999 – formación del partido ideológico de mujeres, desde el 2000 en adelante – construcción del sistema confederal democrático dentro del marco de un paradigma social basado en tres pilares: democracia, ecología e igualdad de género. En este contexto se procedió a la creación de consejos de mujeres, academias, y cooperativas. Bajo el lema “la liberación de las mujeres es la liberación de la sociedad”, el movimiento de mujeres se centró en el trabajo ideológico, filosófico e intelectual. Dentro del marco de la unidad entre la teoría y la práctica, trabajó hacia a transformación del entendimiento de la mujer y la sociedad y también hacia un crecimiento de la conciencia. Buscaban respuestas a cuestiones como “¿Quién es una mujer?, ¿de dónde viene?, ¿a dónde va? ¿cómo ha vivido hasta hoy en día? ¿cómo deberían de vivir las mujeres? ¿en qué sociedad?” y desarrolló una crítica del campo científico actual.

Como ya sabemos, en la historia, los poderosos y gobernantes han establecido sus sistemas primero en el pensamiento. Como extensión del sistema patriarcal, se creó el campo de las ciencias sociales, que tienen un carácter masculino, clasista y sexista. Este campo a su vez se divide en diferentes partes que están separadas las unas de las otras. La implementación de las interpretaciones de estas ciencias ha llevado a resultados devastadores para la naturaleza, la sociedad y los seres humanos: la normalización del militarismo y la violencia, la intensificación del sexismo y el nacionalismo, el desarrollo desenfrenado de la tecnología, especialmente de las armas tecnológicas para el control social y de los individuos, la destrucción de la naturaleza, la energía nuclear, la urbanización cancerígena, los problemas demográficos, el industrialismo antiecológico, los nudos gordianos de los problemas sociales, la individualización extrema, el auge de las políticas y prácticas sexistas contra las mujeres, y los derechos y libertades que sólo existen en papel.

Es en este punto que proponemos la Jineolojî. Consideramos que es necesario superar el sistema de dominación de la ciencia y construir un sistema científico alternativo. Además, entendemos que los campos existentes de las ciencias sociales deben liberarse de todo sexismo.

El término Jineolojî fue usado por primera vez por el representante del pueblo kurdo Abdullah Öcalan en 2003 en su trabajo escrito “Sociología de la Libertad”. Öcalan expresa que las mujeres y todos los individuos, sociedades y pueblos que no quieren poder ni estado, necesitan desarrollar sus propias y libres ciencias sociales, y que estas ciencias podrían llamarse sociología de la Libertad, y que podrían basarse en la Jineolojî, porque los movimientos que tienen como objetivo una sociedad libre, igualitaria y comunal tienen una fuerte necesidad de Jineolojî.

El término Jineolojî significa “ciencia de mujeres”. “Jin” es kurdo y significa “mujer”. Logy deriva del término griego “logos” que significa conocimiento. “Jin” a su vez viene del término kurdo “Jiyan” que significa “vida”. En los lenguajes indo-europeos y en Oriente Medio las palabras Jin, Zin o Zen, que a menudo significan “mujer”, son sinónimos muchas veces de vida y vitalidad.

En la historia de la humanidad, la mujer ha sido considerada como la primera existencia que ha obtenido conocimiento y consciencia de sí misma. La vida y la sociabilidad se tejieron en base a los principios morales y políticos que ponían a la mujer en el centro. La sociedad natural con sus valores morales y políticos, fue construida por la mujer. Hay una conexión irrompible entre la mujer y la vida. La mujer representa en su cuerpo y su significado una parte imprescindible de la naturaleza social. Esta es la razón por la que asociar mujer con vida. La mujer presenta la vida, la vida simboliza la mujer. Por esta razón, Jineolojî como ciencia de las mujeres también se refiere a la ciencia de la vida.

Tras un examen más detallado de las etapas del sistema patriarcal, empezando por la civilización sumeria, está claro que los gobernantes hasta el día de hoy, han establecido sus posiciones de poder inicialmente en el pensamiento. Por ejemplo, la distinción entre sujeto y objeto en las estructuras sociales fue establecida primero en las mentes por las ciencias sociales. Esta ficción impuesta en la sociedad de que el hombre es el sujeto, la mujer es el objeto, señor sujeto, señora objeto, patrón sujeto, obrero objeto, estado sujeto, sociedad objeto. Esta lógica del poder ha hecho que tanto la mujer cómo la sociedad, crean en esta distinción entre opresores y oprimidos. Ha usado la mitología, la filosofía, la ciencia para su propósito. El paradigma del sexismo ha sido construido en este sentido.

Las estructuras de conocimiento requieren de debates libres. Pero, si miramos a la relación entre conocimiento y poder, es difícil de detectarlas. En este contexto, el cuestionamiento de las estructuras patriarcales y de poder centralizadas es necesario. Igualmente, comenzando con una epistemología favorable a los seres humanos, las mujeres, la naturaleza y la sociedad, hay una necesidad de una nueva investigación, interpretación, renovación y concienciación. Los principios, hipótesis, y resultados de las ciencias sociales existentes tienen que ser revisados y examinados críticamente. La información correcta e incorrecta debe de separarse la una de la otra. Es de gran importancia que alcancemos una interpretación certera de la sociedad histórica.

Hoy en día la mujer representa también una entidad sobre la cual se efectúan muchas políticas. Estas políticas no están diseñadas para liberar a la mujer o fortalecer su voluntad. Debido a estas políticas, la mujer es más oprimida, asesinada de maneras más suaves o fuertes, oscureciendo su pasado y presente. Hoy en día, el conocimiento y la ciencia están en la primera línea de las esferas fundamentales de poder. Con la constante reproducción de ideologías y políticas en las áreas de política, sociedad, economía, religión, tecnología, filosofía, etc, hostiles a las mujeres y la sociedad, las ciencias juegan un papel crucial. La relación entre el conocimiento y el poder, junto con la exclusión de la ética, ha sido indefinidamente expulsadas, especialmente en nuestra era presente. La naturaleza sexista de la ciencia ha intensificado y explicado los problemas como irresolubles, especialmente en esta era.

Las ciencias sociales en sentido general encubren el hecho de que las mujeres son una realidad social. El entendimiento imperante de la ciencia no revela todo lo que pertenece a las mujeres, comenzando por su historia. Cuando describen a la mujer y su papel en la sociedad, el entendimiento dominante de la ciencia determina estatutos según las diferencias biológicas entre las mujeres y los hombres. Por ejemplo, basados en su habilidad de dar a luz, reivindica que las mujeres actúan puramente “basadas en su emocionalidad”. O debido a las características físicas de los hombres, se asume que la violencia es parte de su naturaleza. Estas sentencias se suponen probadas por conceptos y experimentos científicos. De esta manera, las mujeres son hechas para jugar el papel pasivo, mientras que a los hombres se les atribuye un papel activo. Subyugación y violencia son representadas como pertenecientes a la naturaleza humana y descritas como hechos insuperables. La ciencia es explotada para este propósito y los pilares del sistema se fortalecen.

Hasta hoy, muchas investigadoras feministas han hecho un trabajo muy importante señalando desde diferentes perspectivas, la relación entre el conocimiento y el sexismo social. Con su trabajo, han mostrado que las ciencias modernas, desde el siglo 17 hasta hoy, tienen un lenguaje y estructura masculinas. Han demostrado que el problema en la relación entre sujeto y objeto, como pilar del conocimiento científico, fue fundado en base a metáforas sexistas desde el comienzo. Por ejemplo, nos han enseñado cómo de cuanto la ciencia moderna en el pensamiento de Francis Bacon, que es considerado como uno de los pioneros de la ciencia moderna, exhibe una actitud y lenguaje sexista. Bacon consideraba la relación de conocimiento entre la naturaleza y el espíritu humano como una relación de dominación. Le gustaba usar la familia patriarcal y el matrimonio como metáforas y estuvo implicado en las cazas de brujas. Desde la perspectiva de Bacon, que es responsable del dicho “conocimiento es poder”, la razón es masculina y la naturaleza es femenina. Según Bacon, la relación entre la razón abstracta y la naturaleza, que ha sido descartada como materia sin alma, sólo podría ser una de dominio, conquista y seducción. Por eso en su utopía de Nueva Atlántida consiste en una isla de hombres, que hacen del conocimiento y la ciencia la base de su poder.

En el entendimiento moderno del conocimiento el yo es construido como un sujeto controlador mediante la separación del “otro”, por ejemplo de la naturaleza y lo femenino, mientras estos “otros” son objetivizados. Por esta razón, el “otro” es controlado y puesto bajo la tiranía. Por ejemplo, Descartes excluía los elementos intuitivos y empáticos de la ciencia y la filosofía. Esto expresa un conocimiento masculinizado de la ciencia. El positivismo también ilustra la base de este entendimiento del conocimiento. Las realidades son desconectadas unas de las otras, los problemas son privados de cualquier definición, las razones de los problemas son buscadas dentro de los límites existentes, las raíces históricas son ignoradas. Según esta perspectiva, la historia no tiene vida. Ya ha sido vivida y ha alcanzado ahora su final. Además, el positivismo, que aplica las leyes universales a la sociedad, presenta los hechos como la única verdad inmutable.

La ciencia parcial y sexista explica la historia, la política, la sociedad, la economía, la cultura, el arte, la estética y otros temas de las ciencias sociales de acuerdo a su entendimiento de poder. La actitud de las ciencias existentes hacia las mujeres, la naturaleza y todos los oprimidos es parcial.

Las mujeres científicas, los movimientos feministas y otras académicas han hecho contribuciones importantes con sus investigaciones y análisis críticos, que refuerza nuestro trabajo en Jineolojî. Trabajos valiosos han expuesto el análisis masculino de la historia. Es más, hay universidades de mujeres, departamentos de estudios de mujeres, centros de investigación de mujeres en todo el mundo. Uno de los objetivos principales de la Jineolojî es crear un puente entre estos importantes logros. Desde la perspectiva de las mujeres, es importante trabajar juntas para crear un campo alternativo de las ciencias sociales, establecer un sistema de estudios de las mujeres, superar la dispersión actual y fortalecer el flujo científico y las intersecciones.

El movimiento de mujeres de Kurdistán valora el siglo 21 como el siglo de las mujeres y los pueblos. La cuestión de la igualdad de género y la igualdad de todas las oprimidas nunca antes había sido tan urgente e insistente. Por tanto es inevitable una organización y desarrollo de sistemas y estructuras alternativas correspondiente. Un sistema de análisis extensivo y la superación del sexismo, son para nosotras objetivos importantes. En este contexto, el movimiento de mujeres kurdas sugiere Jineoloji tanto como solución a las grandes paradojas de nuestra era, así como método de desarrollo del mundo espiritual de las mujeres.

Jineolojî presenta una propuesta para intervención radical en el pensamiento y el paradigma patriarcal. En este sentido Jineolojî es un proceso epistemológico. El objetivo es el acceso directo de las mujeres y la sociedad al campo del conocimiento y la ciencia, que está actualmente controlado por los gobernantes. El objetivo es pavimentar el camino a las raíces y la identidad de las mujeres y la sociedad, quienes han sido privadas de su verdad. Las mujeres deben de crear sus disciplinas propias, alcanzar sus propias interpretaciones y significados y compartir esto con la sociedad entera.

El movimiento de mujeres comenzó la construcción del campo de Jineolojî en 2011. Está construyendo un sistema educacional para las mujeres y la sociedad, así como academias de mujeres. Se tienen debates sobre temas como las ciencias sociales y la mujer, la mujer y la economía, mujer e historia, mujer y política, mujer y demografía, ética y estética femeninas.

Es necesario expresar científicamente la existencia de la mujer en todas estas dimensiones, así como criticar e interpretar cualquier estructura de conocimiento relacionada con la historia, la sociedad, la naturaleza y el universo de forma sistemática y exhaustiva. Porque la mujer es una existencia social, histórica e integral que tiene su origen en la naturaleza, la definición de la existencia femenina requiere de un cambio radical y profundo del conocimiento y espíritu. De la historia de colonización del espíritu femenino por medio de la colonización económica, social, política, emocional y física, es necesario situar a la mujer. Es necesario intensificar y unir los datos e interpretaciones científicas que se han obtenido en el campo de las estructuras de conocimiento, la psicología, fisiología, antropología, ética, estética, economía, historia, política, demografía, etc y llevarlas a un sistema científico. La solución del problema de la libertad de la mujer será posible con organizaciones y estructuras basadas en campos de conocimiento y ciencias, así de extensivas e integrales.

La historia humana completa, la mujer y los oprimidos han resistido como actores por la libertad y la democracia. Sin embargo, no fue posible el superar los sistemas dominantes existentes. El problema principal es que las fuerzas libertarias y democráticas han fallado en crear un sistema para sus valores de libertad, igualdad y justicia, el historificar y liberarse de la parábola del poder. La sistematización e historificación necesitan sobre todo de la construcción de un paradigma alternativo en mente.

Por esta razón, es de gran importancia para nosotras, como movimientos de liberación de mujeres, crear una mentalidad, por ejemplo un campo de las ciencias sociales que situe a las mujeres y la sociedad en el centro. Necesitamos ser capaces de crear el espíritu de nuestro sistema alternativo. ¿Y qué si esto no pasa? En nombre de una alternativa, los mismos patrones mentales, métodos e instrumentos del sistema gobernante, el sistema en sí mismo podrían repetirse y reproducirse de nuevo, esta vez en nombre de las mujeres y de los oprimidos.

Esta es otra razón para Jineolojî. Su objetivo es descifrar el paradigma del poder por un lado, pero por otro el empujar una solución. No es suficiente con criticar sólo el sistema existente, descifrar las insuficiencias de este campo o decir cómo debería de ser una alternativa. Es importante que nos liberemos de la enfermedad del liberalismo que nos dice “Practica la critica. Dime a mí cómo debería de ser. Dime a mí cual es la solución pero no la implementes, simplemente pretende que lo haces”. Para una vida buena, justa y hermosa, el conocimiento ya no es suficiente. Es necesario superar el sistema existente y construir uno nuevo más allá de los límites del viejo.

Como movimientos sociales y de mujeres que luchamos contra el capitalismo y el sistema patriarcal, tenemos que pasar a una nueva fase de cambio y transformación. El cuestionamiento de la influencia del sistema actual en nuestro pensamiento y nuestra acciones tiene que intensificarse. Sin duda, la experiencia, el cambio, la transformación y los procesos de renovación de los movimientos feministas han pavimentado el camino a este cuestionamiento. En este sentido, Jineolojî es resultado y continuación de estas experiencias y esfuerzos de los movimientos feministas. Surge como una realidad, que también incluye al feminismo. Si bien se establece el objetivo de ir un paso más allá, es su principio el caminar en la vía de las experiencias de los movimientos de mujeres.

Hay una necesidad de conceptualizar a la mujer como realidad social, el definir su existencia de acuerdo a su propia realidad, explicar lo que no le pertenece, determinar el “cómo” de su liberación y expresar las especificidades de la feminidad para este propósito.

Además, es importante no alejar el conocimiento y la ciencia del campo social, no elitizarlos, no hacerlos la base del poder y mantener la conexión con la sociedad siempre fuerte. En las sociedades naturales antes de la civilización patriarcal, el conocimiento y la ciencia eran parte de la sociedad ético-política. Mientras las necesidades vitales de la sociedad no lo necesitaban, no era posible explotar el conocimiento para otros fines. Junto con la civilización patriarcal, la mujer y la sociedad fueron robadas de su conocimiento y ciencia. Esto llevó a la separación radical entre el conocimiento y la sociedad, y especialmente la mujer. Jineolojî tiene como objetivo restablecer esta conexión.

El investigar la historia de colonización de las mujeres requerirá escribir de nuevo la historia de la humanidad y tendrá un carácter esclarecedor en este sentido. Junto con la evaluación extensiva y profunda de la esclavitud de las mujeres, la solución a esta esclavitud será también posible. Jineolojî hará que nos sea posible restaurar estos lazos entre el conocimiento y la libertad que han sido destruidos. Porque hay una relación importante entre el conocimiento y la libertad. El conocimiento requiere de libertad, y la libertad a cambio requiere de conocimiento y sabiduría. La participación de la mujer en la vida social será juzgada por su nivel de libertad. El deseo de la mujer por conocimiento y libertad será también una aspiración de la verdad.

La verdad es la primera y real forma de naturaleza social. Todo lo que era substancial antes del sistema patriarcal ha sido distorsionado por éste. Las etapas de desarrollo normal en el sistema de la sociedad natural representan lo que llamamos verdad. Por esta razón, Jineolojî también describe el deseo de estas verdades distorsionadas. Este esfuerzo será combinado con nuestra búsqueda de conocimiento, sabiduría y libertad.

Nos esperan importantes tareas en el siglo 21: el marco filosófico-teórico y científico de la liberación de las mujeres, el desarrollo histórico de la liberación y resistencia de las mujeres, los diálogos mutuos y complementarios dentro de los movimientos feministas, ecológicos y libertarios, la renovación de la descripción de todas las instituciones sociales (por ejemplo la familia) según principios liberacionistas, las estructuras básicas de convivencia libre, la construcción de un entendimiento alternativo a las ciencias sociales basado en la liberación de la mujer. Hay que construir el campo de una nueva ciencia social para todos esos círculos que no son parte del poder y del estado. Es la tarea de todos los movimientos anti-colonialistas, anti-capitalistas, anti-autoritarios, individuos y mujeres. Nos referimos a estas ciencias sociales alternativas como sociología de la libertad. Jineolojî puede construir y desarrollar el fundamento de estas ciencias sociales. Es una vanguardia en este sentido. Construirá tanto la sociología de la libertad y será parte de la sociología en sí misma.

El movimiento de mujeres kurdas que ha estado trabajando en Jineolojî desde 2011 y que ha propuesto este tema para el debate concede gran valor a los resultados obtenidos hasta el momento sobre este tema en todo el mundo. Tiene interés en debatir, compartir resultados, cooperar con y aprender de todos aquellos que luchan por la libertad de las mujeres.

Como mujeres kurdas decimos “el siglo 21 será el siglo de la revolución de las mujeres y los pueblos”. Creemos que Jineolojî jugará uno de los papeles históricos en el establecimiento de una mentalidad libertaria, estructuras ético-políticas y una sociedad libre, que pone la liberación de las mujeres en el centro. Creemos que desarrollando Jineolojî y la sociología de la libertad como una nueva ciencia social convirtiéndola en la base de nuestras luchas sociales, será posible desenredar los 5000 años de nudos gordianos de la historia que todavía espera a ser descubierta.