La carta de los cuatro

El infame golpe de Estado militar fascista del 12 de septiembre de 1980 en Turquía constituye un importante punto de inflexión en la historia del país. Inició un período que normalizó la violencia, la represión, la censura, la tortura y las ejecuciones extrajudiciales, dirigidas en contra de las fuerzas revolucionarias de Turquía y, especialmente, del Kurdistán.

Como resultado del golpe militar, 650.000 personas fueron detenidas, 1.683.000 fueron investigadas, 7.000 fueron condenadas a pena de muerte, 517 fueron ejecutadas (50 por ahorcamiento), 98.400 fueron condenadas por pertenecer a una organización ilegal, a 388.000 se les retiró el pasaporte, 30.000 fueron obligadas a exiliarse y 171 murieron como resultado de la tortura. 937 películas fueron censuradas, se retiró la ciudadanía a 14.000 personas, 299 reclusos murieron en prisión y 400 periodistas fueron condenados a un total de cuatro mil años de prisión.

La prisión nº5 fue construida en la ciudad kurda de Amed (Diyarbakir) para ser usada como campo de concentración especialmente para los movimientos revolucionarios. Esta prisión fue creada y dirigida por generales turcos de alto rango y funcionó en gran medida al margen de la ley. Su estructura y funcionamiento fueron diseñados para quebrantar la voluntad, el honor y la dignidad humanas, para alejar a las personas de su identidad étnica y política y para obligarlas a rendirse y aceptar convertirse en informantes. Además de la violencia física, se utilizaba la tortura psicológica mediante métodos como testimonios falsos, falsificación de pruebas y manipulación de noticias e información. El proceso de turquización forzosa en la prisión se basaba en la ideología nacionalista de Mustafá Kemal Ataturk. La prisión nº 5 se convirtió en un laboratorio de experimentos de cualquier forma tortura.

Mientras que muchos pensaban que la lucha ya había terminado, la resistencia de los miembros del PKK en esta cárcel se convirtió en un símbolo de esperanza en la revolución. El 21 de marzo de 1982, que los kurdos celebran como el día de año nuevo y de la resistencia – el “Newroz”-, uno de los miembros fundadores del PKK, Mazlum Dogan, llevó la resistencia a una nueva dimensión cuando prendió fuego a su celda con tres cerillas y sacrificó su vida. Su último mensaje fue: “La resistencia lleva a la victoria, la rendición lleva a la traición”. El 18 de mayo del mismo año, otros cuatro miembros del PKK, Ferhat Kurtay, Eşref Anyık, Mahmut Zengin y Necmi Öner, continuaron la resistencia de Mazlum Dogan abrazándose y prendiendo fuego a sus cuerpos. Cuando otros camaradas trataron de detener el fuego, los cuatro camaradas respondieron: “No apaguen este fuego, ésta es la llama de la libertad”.

El auto-sacrificio es una forma de acción que debe ser entendida como una protesta y petición para terminar con la injusticia de la opresión contra los kurdos. Durante la lucha contra el ISIS en Kobane, en Rojava, Arîn Mirkan, una comandante de las Unidades de Protección de la Mujer (YPJ) sacrificó su vida y se convirtió en un símbolo de resistencia y dignidad contra el fascismo de ISIS. De manera similar, la auto-inmolación simboliza la agonía ante la injusticia sufrida. Las auto-inmolaciones, así como los “asesinatos suicidas”, no son apoyados por el movimiento como medios políticos. Los caídos (Şehîd) tienen un alto valor ideal en el movimiento y son recordados por su desinteresada postura idealista en su lucha y vida por la libertad de su sociedad y por los ideales revolucionarios.

A continuación, publicamos la carta de los cuatro camaradas, Ferhat Kurtay, Eşref Anyik, Mahmut Zengin y Necmi Öner, antes de su acción de auto-inmolación.

La luz de todo fuego que se encienda romperá la oscuridad que los enemigos tejen a nuestro alrededor

¡A todos nuestros camaradas y a la humanidad!

En esta época, la conciencia de clase y la conciencia nacional están adquiriendo nuevas dimensiones. La humanidad eleva cada vez más la bandera de la libertad contra el cautiverio y el colonialismo. Para protegerse y asegurar su autodefensa, el proletariado sigue paso a paso sus tareas históricas. En todo el mundo las luchas de los antiimperialistas, antifascistas y anticolonialistas progresan con dolor, esfuerzo, vida, sangre y sufrimiento.

Es gracias a esta resistencia que en muchos lugares del mundo ya no existen los imperialistas. Es gracias a estas resistencias que la existencia de los imperialistas se encuentra amenazada. El mismo destino amenaza al colonialismo. El fascismo también está condenado a morir un poco más cada día ante los pasos revolucionarios dados por el pueblo y el proletariado.

Nuestra época es una época en la que los revolucionarios y los antirrevolucionarios se encuentran cara a cara en una lucha feroz. Es una época en la que cada día la brújula gira más hacia la revolución. Una época en la que nos acercamos al futuro que los pueblos del mundo y los trabajadores anhelan.

Si la rueda de la historia sigue girando hoy, se lo debemos a los vietnamitas, a los camboyanos, a los cubanos, a los palestinos, al pueblo kurdo, al proletariado ruso, alemán y búlgaro, que pagaron por ello con su sangre y sus vidas.

La guerra por la independencia nacional y la libertad del pueblo vietnamita, coronada por una victoria interna, ha sido un gran hito en la historia de la revolución mundial. Las inestimables contribuciones de esta revolución se han convertido en una luz para los pueblos oprimidos en su lucha por la liberación.

Cada paso de las luchas de liberación nacional conlleva un gran dolor y exige un gran sacrificio. Esta larga lucha requiere ante todo que la gente muera por su independencia. La independencia nacional y la libertad del pueblo han evolucionado en estas circunstancias. Uno debe creer y confiar en la lucha para sentir y ver la victoria en el horizonte.

Para lograr la independencia nacional, uno debe ser parte del pueblo. Para organizarse, hay que conocer y comprender al pueblo y enseñarle a creer en la liberación. Esto requiere una vanguardia adecuada. Con esta vanguardia, se superarán todas las dificultades y se abrirán todas las puertas.

Si miramos brevemente la historia del Kurdistán, vemos una falta de organización que ha llevado al caos. Encontramos a colaboradores, personajes sumisos – traidores y enemigos de clase – que, en nombre del liderazgo, han hundido a su propio pueblo en la ruina para promover sus propios intereses. La lucha por la libertad y la independencia fue cortada de raíz por la opresión sin escrúpulos, invasiva, viciosa y brutal de los estados colonizadores. A pesar de todo ello, nuestro pueblo nos ha dejado un legado de resistencia. Si un pueblo insurgente como el del Kurdistán, que ha derramado tanta sangre por la independencia, que ha enterrado a tantos niños, hubiera tenido una vanguardia, un liderazgo que no se hubiera alienado de él, el Kurdistán ya habría obtenido la independencia diez veces.

Fue este pueblo el que rompió el dominio del imperio asirio. Este pueblo fundó el imperio de los Medos, que surgió como un sol en el Medio Oriente.

Este pueblo llevó la antorcha de la independencia, defendiéndola contra los ejércitos invasores, los emperadores conquistadores que venían del Este, el Oeste y el Sur. Era un pueblo de gente hambrienta, sin hogar, pero que mantuvieron vivo su amor por la independencia en las vastas montañas.

Este pueblo vivió con su lengua, su cultura y produjo Mem û Zîn, Ehmedê Xanî y Feqiyê Tayran.

Fue este pueblo el que confrontó su amor a la independencia con el colonialismo de los turcos, persas y árabes con los levantamientos de Ubeydullah, Bedirhan, Beydinan, Yezdan Şer, Revanduz, Sason, Agirî, Zîlan, Palo, Genç, Hanî y Dersîm.

Ellos derrotaron y fueron derrotados a su vez, pero nunca se acobardaron por sus derrotas. Este pueblo tomó como ejemplo a Bese, que se arrojó desde el precipicio de una montaña, negándose a rendirse y a caer en manos del enemigo. Este pueblo ha vivido con el recuerdo de innumerables jóvenes y valientes luchadores que florecieron como rosas de la tierra sangrienta.

A través de años de ser silenciado este pueblo por la opresión sangrienta y por el anhelo de que el pensamiento de independencia fuera destruido, el nacimiento del PKK ha impulsado, con espíritu de resistencia contemporáneo, a la organización que representa un nuevo espíritu más entusiasta, activo y determinado.

Debido a su fundación a nivel ideológico, político y organizativo, el PKK se convirtió en el blanco de los ataques enérgicos y de las conspiraciones del colonialismo turco. Uno de los fundadores del movimiento, el gran pionero comunista e internacionalista Haki Karer, se convirtió en víctima de dicha conspiración. El asesinato de nuestro camarada Haki nos mostró los retos a los que se enfrenta la lucha revolucionaria en el Kurdistán.

Cuando tuvieron lugar los primeros pasos para organizar la población y la lucha popular en el Kurdistán, fue necesario el uso de la fuerza revolucionaria para superar las dificultades que se presentaban. Esto era indiscutible para la supervivencia de nuestra lucha. En este sentido, la muerte física de Haki fue también un hito en la profundización de nuestra lucha. El asesinato de Haki nos hizo comprender que la muerte en la lucha contra el colonialismo debe ser vista como parte de la vida.

Hoy, en la prisión de Diyarbakir, el enemigo, a través de sus ataques a nuestra persona, está tratando de sofocar nuestro partido y la esperanza en la salvación de nuestro pueblo, Esta es una lucha de vida o muerte. Las guerras pueden perderse, pero no podemos permitirnos perderlas, porque las consecuencias serían muy graves. La responsabilidad sería dolorosa e insoportable. No podemos permitirnos perder esta guerra. Cuando entramos en este camino trabajamos bajo una bandera de resistencia inmaculada y debemos llevar esta bandera en las mismas condiciones cristalinas. No tenemos otra opción. Para vivir bajo esta bandera y levantarla, no hay otro camino que la resistencia.

Nuestro gran pionero y camarada Mazlum nos lo ha mostrado en el pasado. Como en todos los tiempos, estamos viviendo una situación muy difícil y dolorosa en las mazmorras de Diyarbakir. En esta situación el camarada Mazlum se convirtió en un símbolo, sacrificando su preciosa vida. La dirección de nuestro partido [Rêber Apo] ha ejemplificado con el Camarada Mazlum el estándar de responsabilidad.

Sí, nuestro partido espera que resistamos. En estas condiciones de encarcelamiento, en las que no tenemos armas, el partido espera que encendamos nuestras vidas y nuestra sangre.

La luz de cualquier fuego que se encienda romperá la oscuridad que nuestros enemigos tejen a nuestro alrededor. Cada fuego encendido destruirá la subyugación y los muros de la traición, nos conducirá hacia nuestro pueblo y magnificará la esperanza que el pueblo ve en nosotros. Cada fuego que se encienda estará conectado al fuego que el Camarada Mazlum encendió con tres cerillas y lo aumentará. Este fuego hará añicos la tortura y los abominables objetivos de los fascistas coloniales.

Amigos!

El enemigo es bárbaro, el enemigo es despiadado, el enemigo está decidido a alcanzar su objetivo. Si no decimos “basta” ahora, no sólo nos avergonzaremos de nosotros mismos como revolucionarios, sino que incluso nos avergonzaremos de nosotros mismos como seres humanos. Si no salimos de esta prisión con la cabeza alta en nombre de nuestro partido, en nombre de nuestro pueblo, las generaciones futuras nos maldecirán por ello. Ninguna excusa nos alejará del deseo de justicia de nuestro pueblo.

Nosotros, así como nuestra gente fuera, experimentamos un tiempo de muerte y supervivencia en las mazmorras. La forma de superarlo es obvia. La experiencia y la herencia de la historia de nuestro partido nos ha dejado una gran tradición de resistencia. Esta tradición debe conservarse. Hoy, además, es más crucial, más vital y más necesario mantener esta tradición de resistencia en la prisión de Diyarbakır, donde el enemigo ataca sin piedad con muchas formas peligrosas para destruirnos a nosotros y a nuestro pueblo.

Nadie que se organice dentro del partido, ninguna persona, ningún honorable kurdo Welatparêz [patriota], ningún simpatizante y partidario del PKK debe huir de esta responsabilidad. Todo el mundo puede hacer algo. Y todos debemos ser conscientes de lo que nuestro partido y nuestro pueblo esperan de nosotros y debemos luchar con esta conciencia.

Con esta acción demostraremos de forma práctica la responsabilidad, la confianza y la convicción que sentimos hacia nuestro partido, nuestro pueblo y la humanidad progresista.

¡Camaradas!

Debéis saber bien una cosa: a partir de ahora los turcos y los kurdos estarán con vosotros. Somos los sucesores de Haki en Antep, de Xelîl en Curnê Reş [Hilvan], de Besey en Dersîm. Somos los sucesores de Mazlum Doğan en las prisiones. No tenemos miedo, no debéis tener miedo.

¡Abajo el colonialismo!

¡Abajo el imperialismo!

¡Larga vida al PKK!

¡Larga vida a la lucha por nuestra liberación nacional!

Ferhat KURTAY

Eşref ANYIK

Mahmut ZENGİN

Necmi ÖNER