III – La perspectiva de la autonomía democrática

La perspectiva del estado-nación

– En el estado-nación, hay una sola perspectiva centralista, única y burocrática.

– Todas las competencias están centralizadas; debido a esta peculiaridad, la resolución de problemas se vuelve incompleta y dificultosa.

– Las sociedades, los pueblos y las identidades se ven obligados a enfrentarse a los conflictos, a la negación y a la destrucción, y a la falta de soluciones.

– Hay poca libertad, poca democracia, pero muchas prohibiciones.

– El estado-nación se basa en una autocracia represiva.

– Se basa en prohibiciones.

– Se atacan diferentes valores.

– El gobierno asume su trabajo por nombramiento del Centro.

– El estado-nación se basa en el centro.

– Se basa en el individualismo, sin tener en cuenta a la mujer y a su voluntad.

La perspectiva de la autonomía democrática

– La autonomía democrática se basa en la cooperación local, democrática, pluralista, equitativa, solidaria y participativa.

– Los problemas se solucionan en la propia dinámica local. Todos los individuos son sujetos.

-Se toman como base los derechos, la libertad, la paz, la coexistencia de diferentes identidades y creencias.

– Hay mucha libertad, mucha democracia, pocas prohibiciones.

– La autogestión es un principio.

– La autonomía democrática es libertad.

– Cada elemento de la diversidad protege su propia existencia.

– El gobierno nace a través de una elección local.

– La autonomía democrática se basa en las condiciones locales.

– Se basa en la sociabilidad, la sociedad libre y la libertad de las mujeres.

Construir la autonomía democrática

La construcción es la interacción y el conjunto de las luchas políticas, sociales, económicas, organizativas e ideológicas. En este sentido, todas las estructuras sociales, instituciones y agrupaciones democráticas son responsables de organizarla, desarrollarla e implementarla. Es decir, el proceso de construcción es una lucha común y global por parte de todas las estructuras sociales. La guerra total del sistema sólo puede ser respondida con una resistencia sistémica total desarrollando estas estructuras y organizándolas socialmente.

En esta fase, los organismos e instituciones que participan en este proceso de organización social deben desempeñar un papel de vanguardia. Para satisfacer las necesidades de la sociedad, se deben establecer instituciones propias aparte del sistema existente. En lugar de permanecer en una situación expectante de forma retirada, una organización local debe responder a las necesidades sociales como condición previa para el funcionamiento de la democracia básica.

Las organizaciones de la sociedad civil y los círculos democráticos deben evitar situarse a sí mismos y a su práctica fuera de la autonomía democrática, es decir, sólo como círculos de amigos. El sistema social sólo puede funcionar si todas sus fuerzas internas asumen sus responsabilidades. Por ello, estos círculos deben dejar de fomentar el sistema social sólo desde el exterior, y deben entenderse a sí mismos como parte de él y satisfacer las necesidades que surjan.

Es posible desarrollar este sistema social con la ayuda de los cuadros directivos. Estar en la vanguardia de la sociedad significa sobre todo empezar por uno mismo. Aquellos que no lo hagan seguirán siendo burocráticos y centralistas. Y con estas características, la organización social no será posible. Con este comportamiento, es decir, un cuadro que no pueda transformarse, no alcanzará un nivel social, se restringirá a sí mismo y por lo tanto también su trabajo; en lugar de ser creativo, caerá en un estado expectante y será absorbido por el sistema existente.

Un pueblo cuya vida tiene lugar fuera del sistema estatista está luchando por la sistematización de esta vida fuera del estado. La historia ha demostrado que los pueblos deben organizarse para proteger su existencia y sus libertades. Sólo la realidad de un pueblo que se organiza y lucha puede detener la invasión despótica del sistema. El pueblo, que es muy consciente de ello, está tratando de construir su propio sistema en diferentes partes del Kurdistán, llevando a cabo su resistencia hasta la muerte.

El papel pionero de la mujer en la autonomía democrática

Las contradicciones entre los sexos son los problemas sociales fundamentales de nuestra época. El tema de la mujer es la principal causa de todos estos problemas. Y en la raíz de todas las formas de explotación, dominación y relaciones hegemónicas está la subyugación del sexo femenino.

Por eso el autogobierno define la discriminación sexual como una cuestión sistémica y adopta una postura estratégica contra ella.

Está comprometido con la lucha por la abolición de la desigualdad entre los roles sociales (construidos) de género (sexismo), aboga por la liberación de cualquier forma de actitudes hegemónicas dominadas por el hombre en todos los ámbitos de la sociedad (social, político, cultural, económico, etc.) y, en este sentido, se esfuerza por crear un nuevo orden como objetivo principal.

En este marco, se está desarrollando una lucha contra el sexismo social. Se están estableciendo relaciones entre la sociedad y los individuos de acuerdo con los principios de una vida igualitaria, libre y democrática.

El Estado-nación, utilizando el ejemplo de las mujeres, que representan la nación colonizada más antigua de la historia, ha sumido a la sociedad en la más profunda explotación. La liberación social requiere una lucha constante contra esta ideología sexista persistente. Este punto por si sólo nos conducirá a un individuo libre y a una mujer libre si se construye la nación democrática.

Sin la liberación de la mujer como elemento central, la lucha por la igualdad y la libertad no puede ser verdadera, no puede proporcionar libertad e igualdad. Por lo tanto, todo el trabajo educativo y organizativo se lleva a cabo sobre esta base.

La lucha por la libertad de la mujer se considera una ciencia y se institucionaliza mediante la organización independiente del movimiento de la mujer en consejos, comunidades, cooperativas, asociaciones, etc., logrando una organización democrática en todos los ámbitos de la vida. Especialmente en la fase de construcción de la nación democrática, hay que destacar que la salvación y la liberación de la sociedad sólo puede lograrse mediante la salvación y la liberación de la mujer.

– Las mujeres, como creadoras, y como fuerza creadora de la moral social, son también la fuerza motriz de la sociedad moral y política.

– Son las mujeres las que hacen la sociedad, crean la cultura, la encarnan, dan continuidad y energía a la vida y crean diversidad a través de la renovación.

– La paz social se asegura mediante la construcción de una vida libre a través de mujeres libres.

– Las mujeres representan la dinámica fundamental en la democratización de la política.

– Las mujeres son pioneras tanto en la vida social como en todas las áreas de organización y de trabajo.

El papel pionero de la juventud en la autonomía democrática

Los jóvenes, que tienen utopías e ideales de libertad, justicia e igualdad y que no renuncian a tratar de moldear sus vidas en consecuencia, son la fuerza motriz de cualquier cambio y transformación social. Representan la fuerza presente del pueblo y son la vanguardia en la configuración del futuro. Dentro del movimiento juvenil se organiza un movimiento independiente de mujeres jóvenes.

La juventud, con su dinamismo, energía y papel de vanguardia en el cambio social, desempeña un papel activo en la reconstrucción de la sociedad y su defensa, y participa al más alto nivel en esta fase de construcción.

La juventud lucha contra toda práctica de prohibición que obstaculice la participación organizada en la vida social, política, cultural y económica.

Conclusión

Hoy en día, los esfuerzos de los estados nacionales están dirigidos a oprimir a la sociedad y a enjaularla.

Los pueblos, sólo a través de su propia dinámica, son capaces de proteger y vivir su sociabilidad y, por lo tanto, desarrollar la base de su existencia. Así mismo lo demuestran la voluntad y la lucha por construir la autonomía democrática y su expresión social concreta: el sistema de autogobierno.

Se trata de un sistema cuya aplicación es necesaria no sólo en determinadas provincias y distritos del Kurdistán, sino también en toda Turquía. Por eso decimos que este sistema, cuya vanguardia hoy es el kurdo*, significa la lucha para la democratización de Turquía y la liberación del Kurdistán.